jueves, 8 de agosto de 2013
JORGE CAFRUNE CUMPLIRÍA 76 AÑOS
El 8 de agosto de 1937 nació en la provincia de Jujuy el cantor criollo Jorge Cafrune. Reconocido por una potente voz, era una figura cautivante para el público folclórico que lo seguía en festivales por todo el país. Interpretaba un amplio repertorio que incluía canciones tradicionales con otras de denuncia social. Falleció en un accidente de tránsito en febrero de 1978. Su recuerdo, en tramos de un reportaje de la revista Folklorede 1965 reproducido por la La Maga treinta años después.
“’Principio quieren las cosas…’, dice Martín Fierro. La vida de Jorge Cafrune debe empezar por el principio, es decir por su nacimiento. Pero dejemos que él mismo nos cuente…
‘Yo nací el 8 de agosto de 1937 en El Sunchal, un lugar del departamento de Perico del Carmen, a 27 kilómetros de la ciudad de San Salvador de Jujuy, en una finca llamada Villa Matilde, propiedad de mi padre José Cafrune. Y mi madre es Matilde Herrera. Allí viví hasta los trece años y estudié hasta el segundo grado en la escuela donada por mi padre en la misma finca. Sembrábamos tabaco Virginia. Mi padre se hizo trabajando y yo me formé a su lado conociendo absolutamente todo de lo que son en Jujuy tareas de campo.
‘Lo que más me gustaba era arar. De niño soñaba con esto. Me sé mantener bastante bien a caballo, he domado y me perfeccioné como jinete en el servicio militar, en el Regimiento II de Montaña. Siempre he sido de a caballo, siempre me gustaron los caballos… el primero que tuve se llamó El Indio, un moro, cruza de árabe y criollo, magnífico animal. Tengo premios que mi padre ganó con ese caballo, en carreras de sortijas… era un animal muy rico en las riendas, muy respetado en la zona, muy blando de boca. Cuando papá, hijo de sirio-libaneses, entraba en los boliches, hacía entrar también al moro hasta el mostrador… era un caballo muy noble. Mi padre fue y es hombre de campo. Por eso comparo yo al criollo con el árabe, y no es que uno se vaya al campo por querer ir, sino porque realmente yo lo siento.
(…)
-¿ Cómo se inició usted cantando?
-Cuando yo tenía diez años, mi padre, a quien llamaban el Turco Cafrune, había comprado una hermosa guitarra que, con método y todo, le había costado veinticinco pesos. Él cantaba bagualas. La guitarra solía quedar arriba de una mesa grande. Mi papá hacía por aprender… pero su trabajo rudo no era para eso. El hombre que toca la guitarra es, por lo general, el que tiene un trabajo liviano de campo. El trabajo rudo le pondría las manos duras para el encordado. Yo pasaba al lado de la guitarra y le acariciaba las cuerdas. Él no nos permitía tocarla aún, por miedo de que se la rompiéramos. Un día, en un descuido, la rajaron de un golpe. La hicieron arreglar y se la vendieron a un capataz. Yo fui a Jujuy a estudiar secundario y cuando cumplí diecisiete años mi padre me regaló una guitarra marca Tango, marcada en la cabeza. Con el estuche y todo le costó cincuenta y cinco pesos que entonces era plata. Era preciosa. Mis primeros profesores fueron la señorita Facio y, sobre todo, el famoso Burro Lamadrid, el querido, extraordinario e inteligente guitarrista, a quien admiran hasta hombres como Eduardo Falú. Aprendí mucho viendo. Don Nicolás Lamadrid no quería enseñarme a rasguear antes de saber mover los dedos. Pero yo lo veía encandilado… y lo escuchaba con embeleso. En un Carnaval de entonces me encontré con el changuito Bustamante, que ahora está en Buenos Aires, y con Carlos Chumacero. Formamos un trío, allá por 1956, para los corsos de Villa Gorriti. Cantaba Chumacero, punteaba Bustamante y yo acompañaba. Sabía bastante poco entonces. Trío más desparejo no debe haber habido. Así fue mi inicio. Por entonces canté en el Colegio del Salvador una chacarera que era mi punto fuerte, mi pieza brava, la Chakay Manta… Después conocí a Luis Valdez, quien quería formar un conjunto. Al tercer día de reunimos, fuimos a HyR, el sello grabador que iba directamente al acetato y grabamos un disco para llevarlo a mis viejos a Jujuy. Así nació Las Voces del Huayra… Todavía conservo el disco que grabamos para mis padres con Serenata riojana de un lado y Noche, noche… del otro. Poco más tarde nos contrató Ariel Ramírez para el Salón Dorado de Mar del Plata. Fue un éxito. Ariel se lo puede contar.
‘Era en 1959. Tres meses anduve con Los Cantores del Alba. No sé dónde nos peleamos con los muchachos y decidí mandarme mudar… Me fui a Salta… Pasé la fiesta con mis padres, luego caí a Buenos Aires y me encontré con que Jaime Dávalos estaba en la Capital, con un espacio de televisión. Lo fui a ver, lo saludé, fuimos a comer juntos y le pregunté qué iba a hacer. ‘Me voy a Cosquín’, me dijo. Yo no tenía noticia de aquéllo. ‘¿Qué es Cosquín?’, le pregunté. ‘Hay un festival. ¿Por qué no vas?’ Jaime salió a las siete de la tarde y yo tomé el ómnibus de las ocho. Jaime había quedado en presentarme gente allá. En Cosquín me encontré con los Hermanos Albarracín, admirables artistas a quienes yo había conocido en mis giras, en La Rioja. Es inconcebible que no haya una grabadora en la que puedan grabar un long-play. Nos fuimos a la confitería La Europea y me puse a cantar. Me escuchó el doctor Widner y me oyeron unas señoritas muy gentiles, con las que conservo amistad; mis verdaderas madrinas. Me invitaron al II Festival de Cosquín. Lo demás, es cosa sabida… Aquello fue en enero de 1962…
(…)
-¿Cuál es el más reciente long-play que ha grabado, Cafrune?
-Bueno, ya se ha hecho pública la noticia y por cierto que ha interesado mucho. Es: El Chacho: vida y muerte de un caudillo, un disco que proyectó y produjo artísticamente el poeta León Benarós. La idea nació hace casi un año. Benarós la expuso en Cosquín a Hernán Figueroa Reyes, asesor folclórico de Columbia, que estaba también en el Festival, siempre en busca de valores nuevos. El autor de Romancero argentino me propuso como intérprete. Hernán se entusiasmó y yo también. León Benarós trabajó desde entonces, madurando el tema, que, por supuesto, ya conocía bien. Yo mismo he leído sus extensos y bien documentados prólogos a El Chacho y los Montoneros, por Eduardo Gutiérrez, obras que publicó la editorial Hachette en su colección El Pasado Argentino, con muy interesantes estudios preliminares de Benarós. El poeta escribió entonces la totalidad de las letras de las canciones y llamó luego a los músicos que le parecían adecuados para el carácter de las composiciones respectivas. Esos músicos fueron nada menos que Carlos Guastavino, Eduardo Falú, Adolfo Ábalos y dos hombres jóvenes, pero ya valiosos: Carlos Di Fulvio y el riojano Ramón Navarro.”
lunes, 5 de agosto de 2013
VUELVE “MUÑECAS BRAVAS”
Después de un año de trabajo conjunto recorriendo el país, Geraldine Trenza Cobre, Patricia Malanca y
Gaby “La Voz Sensual del Tango” junto al pianista Marcelo Baldonedo vuelven a presentarse en la Ciudad de Buenos Aires con un show que reúne una selección de lo mejor de las bravas.
Un recorrido por las letras de tango de todos los tiempos que han referido a la mujer, mucho humor y un bloque dedicado al inigualable Carlos Gardel es algo de lo que podrá disfrutarse el próximo martes 27 de Agosto en el Centro Cultural Recoleta(Junín 1930). Este audaz trío es sin duda la revelación de los últimos tiempos. Su tarea en las tablas sorprende gratamente a los amantes del tango y atrae al público joven ya que no se trata de simples interpretaciones aisladas sino de una obra musical con mensajes claros, entretenimiento y excelente desempeño de cada una de las muñecas que cumple un rol particular dentro de la trama del espectáculo.
Desde el ama de casa, la madre, la esposa, la amante y la amiga hasta la mujer autónoma, trabajadora, superada o luchadora; todas encuentran identificación con Muñecas Bravas que no sólo generan adhesión del público femenino, sino que también permiten un momento de real distención y alegría para los hombres.
El gancho con los jóvenes es la accesibilidad de discurso y letra utilizado por las chicas y el humor popular que las acerca cada día más a su público. Lo demuestran sus exitosas presentaciones ante multitudinarios y heterogéneos públicos como el del Festival Nacional de Tango CARLOS DI SARLI de B. Bca. (Octubre 2012), Festival Internacional de Tango de Justo Daract (Diciembre 2012) o la Fiesta de la Soberanía Patagónica (Marzo 2013), donde resultaron ovacionadas.
El Centro Cultural Recoleta ocupa una de las construcciones más antiguas de Buenos Aires. En su arquitectura encontramos muestras de conservación, refuncionalización y diseño contemporáneo. Fundada en tiempos coloniales, formó parte de un extenso solar cuya unidad original se modificó por el desarrollo de diversos establecimientos. El comitente Juan de Narbona inició las obras con una pequeña capilla, cuatro celdas monásticas y un obrador. En 1716 doña Gregoria Herrero de Hurtado dona estos terrenos, o Chacra de los Ombúes, a la Orden de la Santa Recolección de la estrecha observancia del Señor San Francisco. El franciscano Andrés Blanqui, activo en nuestro país entre 1717 y 1740, diseña la fachada de la Iglesia y parte del claustro. Luego de 15 años de construcción, la inauguración de la Iglesia y el Convento se realiza el 12 de Octubre de 1732, día de la Virgen del Pilar. Esta advocación fue elegida por Narbona, que era oriundo de Zaragoza y devoto de la Pilarica.
Hasta comenzado el siglo XIX, la vida en el monasterio franciscano se desarrolló sin interrupciones. En 1815 el padre Francisco de Paula Castañeda habilitó, en este claustro, una Academia de Dibujo a la que asistieron 18 alumnos. Tiempo después, la entidad fue trasladada al Consulado de Buenos Aires.
En 1822 el Decreto de Reforma Eclesiástica del Gobernador de Buenos Aires, General Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, determina la exclaustración del Convento. Durante ese año se inaugura, sobre la antigua huerta de los Recoletos, el primer cementerio público católico de la ciudad de Buenos Aires. Expropiado el edificio del convento, el complejo fue utilizado como escuela de agricultura, jardín botánico, prisión y cuartel. Durante el segundo mandato del Gobernador Juan José Viamonte se funda, en un sector del ex – convento, el Asilo de Mendigos (1833).
A partir de 1880, el ingeniero Juan A. Buschiazzo realiza una refuncionalización total del edificio convirtiendo al hogar de ancianos en una obra modelo de los paradigmas higienistas del siglo XIX. Este predio y sus alrededores fueron objeto privilegiado del plan de reformas urbanas de Torcuato de Alvear, el primer intendente de Buenos Aires. En 1948 este edificio fue declarado monumento histórico nacional a fin de promover su conservación. Hasta 1978 en sus instalaciones permaneció el asilo de ancianos Hogar Viamonte.
Como parte de los festejos del cuarto centenario de la fundación de la ciudad de Buenos Aires la municipalidad dispone en 1979 la transferencia de este edificio a la Secretaría de Cultura. Ese mismo año se designa a los arquitectos Jacques Bedel, Luis F. Benedit y Clorindo Testa para remodelar la construcción destinada a convertirse en un complejo museológico. En diciembre de 1980 es inaugurado bajo el nombre de Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires. Denominación que fue modificada en 1990 por la actual, Centro Cultural Recoleta.
Durante la década del 90, se inaugura, tras la antigua fachada de Azcuénaga y Pueyrredón, el Buenos Aires Design Center. El diseño de esta construcción, en su mayor parte subterránea, fue liderado por Clorindo Testa junto a los arquitectos Giselle Graci y Juan Genoud. En medio de una intensa actividad cultural, la construcción y restauración del complejo fue desplegándose en diversas etapas que se extienden hasta la actualidad. Durante los festejos de los 30 años del Centro Cultural, en diciembre de 2010, se desarrolla la puesta en valor y reapertura del Auditorio El Aleph.
Inaugurado como capilla del Asilo en 1885, cien años más tarde fue reacondicionado para abrir sus puertas como sala de espectáculos. Actualmente se desarrolla un plan de restauración de las cubiertas y la decoración interior de la cúpula de esta capilla. Este recinto conserva su estilo neo gótico original y un mural firmado y fechado por Francisco Paolo Parisi en 1906.
Desde el ama de casa, la madre, la esposa, la amante y la amiga hasta la mujer autónoma, trabajadora, superada o luchadora; todas encuentran identificación con Muñecas Bravas que no sólo generan adhesión del público femenino, sino que también permiten un momento de real distención y alegría para los hombres.
El gancho con los jóvenes es la accesibilidad de discurso y letra utilizado por las chicas y el humor popular que las acerca cada día más a su público. Lo demuestran sus exitosas presentaciones ante multitudinarios y heterogéneos públicos como el del Festival Nacional de Tango CARLOS DI SARLI de B. Bca. (Octubre 2012), Festival Internacional de Tango de Justo Daract (Diciembre 2012) o la Fiesta de la Soberanía Patagónica (Marzo 2013), donde resultaron ovacionadas.
El Centro Cultural Recoleta ocupa una de las construcciones más antiguas de Buenos Aires. En su arquitectura encontramos muestras de conservación, refuncionalización y diseño contemporáneo. Fundada en tiempos coloniales, formó parte de un extenso solar cuya unidad original se modificó por el desarrollo de diversos establecimientos. El comitente Juan de Narbona inició las obras con una pequeña capilla, cuatro celdas monásticas y un obrador. En 1716 doña Gregoria Herrero de Hurtado dona estos terrenos, o Chacra de los Ombúes, a la Orden de la Santa Recolección de la estrecha observancia del Señor San Francisco. El franciscano Andrés Blanqui, activo en nuestro país entre 1717 y 1740, diseña la fachada de la Iglesia y parte del claustro. Luego de 15 años de construcción, la inauguración de la Iglesia y el Convento se realiza el 12 de Octubre de 1732, día de la Virgen del Pilar. Esta advocación fue elegida por Narbona, que era oriundo de Zaragoza y devoto de la Pilarica.
Hasta comenzado el siglo XIX, la vida en el monasterio franciscano se desarrolló sin interrupciones. En 1815 el padre Francisco de Paula Castañeda habilitó, en este claustro, una Academia de Dibujo a la que asistieron 18 alumnos. Tiempo después, la entidad fue trasladada al Consulado de Buenos Aires.
En 1822 el Decreto de Reforma Eclesiástica del Gobernador de Buenos Aires, General Martín Rodríguez y su ministro Bernardino Rivadavia, determina la exclaustración del Convento. Durante ese año se inaugura, sobre la antigua huerta de los Recoletos, el primer cementerio público católico de la ciudad de Buenos Aires. Expropiado el edificio del convento, el complejo fue utilizado como escuela de agricultura, jardín botánico, prisión y cuartel. Durante el segundo mandato del Gobernador Juan José Viamonte se funda, en un sector del ex – convento, el Asilo de Mendigos (1833).
A partir de 1880, el ingeniero Juan A. Buschiazzo realiza una refuncionalización total del edificio convirtiendo al hogar de ancianos en una obra modelo de los paradigmas higienistas del siglo XIX. Este predio y sus alrededores fueron objeto privilegiado del plan de reformas urbanas de Torcuato de Alvear, el primer intendente de Buenos Aires. En 1948 este edificio fue declarado monumento histórico nacional a fin de promover su conservación. Hasta 1978 en sus instalaciones permaneció el asilo de ancianos Hogar Viamonte.
Como parte de los festejos del cuarto centenario de la fundación de la ciudad de Buenos Aires la municipalidad dispone en 1979 la transferencia de este edificio a la Secretaría de Cultura. Ese mismo año se designa a los arquitectos Jacques Bedel, Luis F. Benedit y Clorindo Testa para remodelar la construcción destinada a convertirse en un complejo museológico. En diciembre de 1980 es inaugurado bajo el nombre de Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires. Denominación que fue modificada en 1990 por la actual, Centro Cultural Recoleta.
Durante la década del 90, se inaugura, tras la antigua fachada de Azcuénaga y Pueyrredón, el Buenos Aires Design Center. El diseño de esta construcción, en su mayor parte subterránea, fue liderado por Clorindo Testa junto a los arquitectos Giselle Graci y Juan Genoud. En medio de una intensa actividad cultural, la construcción y restauración del complejo fue desplegándose en diversas etapas que se extienden hasta la actualidad. Durante los festejos de los 30 años del Centro Cultural, en diciembre de 2010, se desarrolla la puesta en valor y reapertura del Auditorio El Aleph.
Inaugurado como capilla del Asilo en 1885, cien años más tarde fue reacondicionado para abrir sus puertas como sala de espectáculos. Actualmente se desarrolla un plan de restauración de las cubiertas y la decoración interior de la cúpula de esta capilla. Este recinto conserva su estilo neo gótico original y un mural firmado y fechado por Francisco Paolo Parisi en 1906.
martes, 30 de julio de 2013
Juan Verdaguer el Buster Keaton Rioplatense
Tenía algo de Buster Keaton por el humor, la figura menuda, su impasible cara de póquer y sus orejas
satánicas terminadas en punta. Bajo su caparazón casi protocolar de indumentaria de etiqueta, se escondía la desopilante, melancólica y romántica condición del payaso.
La historia de El Señor del Humor arranca en julio de 1915, en Montevideo, Uruguay. Pero sus padres, que eran gente de circo, enseguida se afincaron en Buenos Aires: Lindolfo Verdaguer era equilibrista y tony; su madre, Aída, integró la troupe acrobática de los hermanos Queirolo.
El benjamín de cuatro hermanos debutó en 1932 en la pista del circo Continental, que era de la familia. Fue en Cruz del Eje, Córdoba, durante una matiné, el horario en el que hacían sus primeras armas los artistasnovatos.
Recorrió América con esa exótica y arriesgada habilidad para permanecer durante horas en el último travesaño de una escalera de cinco metros de alto y una sola hoja. "Para hacer esta prueba no debo comer. Y para poder comer debo hacer esta prueba", evocaba con su cinismo sarcástico. Ese número, que completaba tocando con su violín las Czardas, de Monti o La cumparsita, se lo enseñó su madre. "El violín me salvó de muchísimas situaciones porque al principio tenía que empeñarlo seguido. Tantas veces que el hijo del prestamista tocaba mejor que yo".
Juan no tenía perro pero sí a Punch, un elefante al que tuvo que dejar en las arenas del circo cuando se fue a medir su autonomía en los grandes casinos cariocas de Brasil, donde adaptó su número al estilo elegante de los night clubs. Allí desconcertaba al público: vestido de frac y violín en mano, hablaba de cualquier cosa con la actitud de quien en cualquier momento se larga a tocar el instrumento. Pero exclamaba, muy serio: "¡Cómo me gustaría saber tocar el violín!", y desaparecía. Las carcajadas de la gente estallaban.
En el 42 llegó a Nueva Orleáns, Estados Unidos, a bordo de un tren carguero y enseguida se ganó su espacio en los incontables varietés que funcionaban en los pueblos de la periferia. Y, aunque en la década del 50 llegó la televisión y se esfumó el ochenta por ciento de los vodeviles, a Verdaguer lo salvó del desempleo la originalidad de su número de la escalera. "Sí, fue como una bomba, pero tuve suerte y seguí trabajando".
Sin embargo, una noche —mientras tocaba Me vuelves loco— se le rompió una cuerda. "Y paré. Y la orquesta también paró. Y los mozos pararon de servir. Y la gente paró de comer. Miré al público y comenté muy serio: mi madre me advirtió que algún día me iba a ocurrir esto". Tras unos segundos de silencio, la gente se largó a reir. "Ustedes no se reirían tanto si supieran que solamente hace tres días que estoy haciendo esta prueba", remató. Allí, imprevistamente, nació el comediante que hasta tuvo su participación en el famoso Show de Ed Sullivan, de la televisión norteamericana.
Del estilo sutil con el que ahondaba en la ridiculez humana, de su fino buceo en las aguas del absurdo, del chiste cerebral, estaba hecha su marca. "De mis padres, a través de incontables itinerarios trashumantes, aprendí que lo que llega al íntimo espíritu del público tiene un eco más perdurable y efectivo que lo epidérmicamente festivo", aseguraba.
Fue en el México de los 50 donde tuvo su primera gran experiencia teatral como protagonista de Blum, que en Buenos Aires había hecho Discépolo. "No quise copiar las indicaciones que sobre él quisieron darme. Lo hice como lo sentía y afortunadamente resultó un éxito". De hecho fue la obra de mayor duración en un escenario azteca y una placa de bronce en el hall del teatro fijó para siempre el suceso.
Por entonces conoció a Goar Mestre quien lo contrató para trabajar en la televisión argentina. "Señor, señora, no tiene que sintonizar su televisor... mi cara es así", decía a la cámara.
Su paso por el cine fue fugaz —sólo hizo tres películas— pero su dramática composión del oscuro pensionista Camilo Canegato de Rosaura a las diez, el filme de Mario Soficci, resultó inolvidable.
Se definía como un monologuista. Para la revista —donde también trabajó— escribió diálogos que compartía con una pulposa bataclana. Primero, la pulposa mujer lo presentaba. "Habló tan bien de mí que escuchándola creí que me había muerto". Y ella le contestaba. "Usted va a vivir hasta los 80 años". "Yo tengo 80 años", replicaba él. "Se lo dije", remataba ella.
Actuó junto a algunas de las más impactantes vedettes. "Había chicas realmente impresionantes. Las hermanas Rojo (Ethel y Gogó); Nélida Roca, que no sabía bailar, pero caminaba y ya era suficiente para dejar a todo el mundo con la boca abierta; la lechuguita Zulma Faiad también tenía lo suyo y más tarde apareció Moria Casán, que todavía no estaba tan desarrollada, pero ya se notaba que era muy inteligente". Pero sus compañeros más bromistas en los camarines fueron Hugo del Carril y Mariano Mores: "Un día te ponían goma de pegar en el asiento; otro, harina en el piano" .
Roberto Pettinato inventó en su ciclo Duro de acostar una marioneta para homenajearlo. Se llamaba El gato de Verdaguer y contaba chistes con su estilo y una voz idéntica a la del humorista. Una vez Verdaguer cayó de imprevisto en el programa y el conductor se pegó un susto bárbaro porque Verdaguer le hizo creer que iba a demandarlo por el uso de su apellido. La pasaron bien y Petinatto le insistió para que volviese: "Pero, ¿qué pasa? ¿No tenés inventiva?". Con poco trabajo —lo último fueMasters, en el 2000— en un mundo ganado por el reduccionismo de la palabra y el sentido, Juan Verdaguer sabía cuánto valía lo suyo.
El benjamín de cuatro hermanos debutó en 1932 en la pista del circo Continental, que era de la familia. Fue en Cruz del Eje, Córdoba, durante una matiné, el horario en el que hacían sus primeras armas los artistasnovatos.
Recorrió América con esa exótica y arriesgada habilidad para permanecer durante horas en el último travesaño de una escalera de cinco metros de alto y una sola hoja. "Para hacer esta prueba no debo comer. Y para poder comer debo hacer esta prueba", evocaba con su cinismo sarcástico. Ese número, que completaba tocando con su violín las Czardas, de Monti o La cumparsita, se lo enseñó su madre. "El violín me salvó de muchísimas situaciones porque al principio tenía que empeñarlo seguido. Tantas veces que el hijo del prestamista tocaba mejor que yo".
Juan no tenía perro pero sí a Punch, un elefante al que tuvo que dejar en las arenas del circo cuando se fue a medir su autonomía en los grandes casinos cariocas de Brasil, donde adaptó su número al estilo elegante de los night clubs. Allí desconcertaba al público: vestido de frac y violín en mano, hablaba de cualquier cosa con la actitud de quien en cualquier momento se larga a tocar el instrumento. Pero exclamaba, muy serio: "¡Cómo me gustaría saber tocar el violín!", y desaparecía. Las carcajadas de la gente estallaban.
En el 42 llegó a Nueva Orleáns, Estados Unidos, a bordo de un tren carguero y enseguida se ganó su espacio en los incontables varietés que funcionaban en los pueblos de la periferia. Y, aunque en la década del 50 llegó la televisión y se esfumó el ochenta por ciento de los vodeviles, a Verdaguer lo salvó del desempleo la originalidad de su número de la escalera. "Sí, fue como una bomba, pero tuve suerte y seguí trabajando".
Sin embargo, una noche —mientras tocaba Me vuelves loco— se le rompió una cuerda. "Y paré. Y la orquesta también paró. Y los mozos pararon de servir. Y la gente paró de comer. Miré al público y comenté muy serio: mi madre me advirtió que algún día me iba a ocurrir esto". Tras unos segundos de silencio, la gente se largó a reir. "Ustedes no se reirían tanto si supieran que solamente hace tres días que estoy haciendo esta prueba", remató. Allí, imprevistamente, nació el comediante que hasta tuvo su participación en el famoso Show de Ed Sullivan, de la televisión norteamericana.
Del estilo sutil con el que ahondaba en la ridiculez humana, de su fino buceo en las aguas del absurdo, del chiste cerebral, estaba hecha su marca. "De mis padres, a través de incontables itinerarios trashumantes, aprendí que lo que llega al íntimo espíritu del público tiene un eco más perdurable y efectivo que lo epidérmicamente festivo", aseguraba.
Fue en el México de los 50 donde tuvo su primera gran experiencia teatral como protagonista de Blum, que en Buenos Aires había hecho Discépolo. "No quise copiar las indicaciones que sobre él quisieron darme. Lo hice como lo sentía y afortunadamente resultó un éxito". De hecho fue la obra de mayor duración en un escenario azteca y una placa de bronce en el hall del teatro fijó para siempre el suceso.
Por entonces conoció a Goar Mestre quien lo contrató para trabajar en la televisión argentina. "Señor, señora, no tiene que sintonizar su televisor... mi cara es así", decía a la cámara.
Su paso por el cine fue fugaz —sólo hizo tres películas— pero su dramática composión del oscuro pensionista Camilo Canegato de Rosaura a las diez, el filme de Mario Soficci, resultó inolvidable.
Se definía como un monologuista. Para la revista —donde también trabajó— escribió diálogos que compartía con una pulposa bataclana. Primero, la pulposa mujer lo presentaba. "Habló tan bien de mí que escuchándola creí que me había muerto". Y ella le contestaba. "Usted va a vivir hasta los 80 años". "Yo tengo 80 años", replicaba él. "Se lo dije", remataba ella.
Actuó junto a algunas de las más impactantes vedettes. "Había chicas realmente impresionantes. Las hermanas Rojo (Ethel y Gogó); Nélida Roca, que no sabía bailar, pero caminaba y ya era suficiente para dejar a todo el mundo con la boca abierta; la lechuguita Zulma Faiad también tenía lo suyo y más tarde apareció Moria Casán, que todavía no estaba tan desarrollada, pero ya se notaba que era muy inteligente". Pero sus compañeros más bromistas en los camarines fueron Hugo del Carril y Mariano Mores: "Un día te ponían goma de pegar en el asiento; otro, harina en el piano" .
Roberto Pettinato inventó en su ciclo Duro de acostar una marioneta para homenajearlo. Se llamaba El gato de Verdaguer y contaba chistes con su estilo y una voz idéntica a la del humorista. Una vez Verdaguer cayó de imprevisto en el programa y el conductor se pegó un susto bárbaro porque Verdaguer le hizo creer que iba a demandarlo por el uso de su apellido. La pasaron bien y Petinatto le insistió para que volviese: "Pero, ¿qué pasa? ¿No tenés inventiva?". Con poco trabajo —lo último fueMasters, en el 2000— en un mundo ganado por el reduccionismo de la palabra y el sentido, Juan Verdaguer sabía cuánto valía lo suyo.
jueves, 25 de julio de 2013
Murió el actor Duilio Marzio y el cine y el teatro están de duelo
La Asociación Argentina de Actores informó hoy que alrededor de las 4.30 falleció a los 89 años el actor Duilio Marzio.
Marzio, cuyo verdadero nombre era Duilio Bruno Perruccio La Stella, tenía una larga trayectoria televisiva, teatral y cinematográfica. Sus últimos trabajos fueron "El último encuentro", junto a la recordada actriz Hilda Bernard y Fernando Heredia, y la película "Silencios".
"Duilio Marzio entregó lo mejor de sí en el escenario y en la vida sindical como dirigente de la Asociación Argentina de Actores", consignó la oficina de prensa de la AAA en su cuenta de la red social Twitter y en su perfil de Facebook.
El actor participó en más 40 películas, y su actuación más recordada fue en Paula cautiva (1963) de Fernando Ayala con Susana Freyre.
Una de sus últimas apariciones en el teatro, que lo hizo ganador del premio ACE a mejor actor en 2009, fue con la versión teatral del libro de Sándor Marai, El último encuentro, junto a Holda Bernard y Fernando Heredia.
En una de sus últimas entrevistas, Marzio confesó: "Mi único gran defecto es que no me casé, aún. Pero he tenido largos matrimonios sin papeles, he dejado y me han dejado, no me puedo quejar. Como decía un personaje de La Strada, cada piedrita de la vida tiene su razón de ser".
Marzio, cuyo verdadero nombre era Duilio Bruno Perruccio La Stella, tenía una larga trayectoria televisiva, teatral y cinematográfica. Sus últimos trabajos fueron "El último encuentro", junto a la recordada actriz Hilda Bernard y Fernando Heredia, y la película "Silencios".
"Duilio Marzio entregó lo mejor de sí en el escenario y en la vida sindical como dirigente de la Asociación Argentina de Actores", consignó la oficina de prensa de la AAA en su cuenta de la red social Twitter y en su perfil de Facebook.
El actor participó en más 40 películas, y su actuación más recordada fue en Paula cautiva (1963) de Fernando Ayala con Susana Freyre.
Una de sus últimas apariciones en el teatro, que lo hizo ganador del premio ACE a mejor actor en 2009, fue con la versión teatral del libro de Sándor Marai, El último encuentro, junto a Holda Bernard y Fernando Heredia.
En una de sus últimas entrevistas, Marzio confesó: "Mi único gran defecto es que no me casé, aún. Pero he tenido largos matrimonios sin papeles, he dejado y me han dejado, no me puedo quejar. Como decía un personaje de La Strada, cada piedrita de la vida tiene su razón de ser".
Los sombreros siempre han sido un toque de elegancia
Aunque parece una tarea sencilla, la elaboración de un sombrero, de manera artesanal, requiere arte y oficio, algo que no se aprende más que de boca en boca y de esa manera, se convierte en una tradición familiar, como ocurre con la familia Maidana, que se dedica a la fabricación de sombreros desde fines del siglo XIX, cuando el señor Luis Maidana, comienza marcando "tafiletes" (tira de cuero que va en el interior del sombrero en la base de la copa, donde se une con el ala), para un local muy importante que estaba situado en el microcentro.Fueron cambiando las costumbres de esos tiempos, la gente comenzó a usar más sombreros y el señor Luis, con un compañero, dejan de trabajar allí y abren una pequeña sombrerería, en la calle Victoria (actual Hipólito Yrigoyen 1836) .
Luego continuó el hijo de Luis, Luis Bonifacio y se trasladaron a Rivadavia 1943, en el año 1936, con una sombrerería más grande, y abriendo luego una sucursal en Pueyrredón y Santa Fé.
El fue quien desarrolló la industria y el modelaje de sombreros y en las décadas del 40 y el 50, que fueron muy importantes, porque históricamente hace una explosión la clase media, nadie podía salir a la calle si no era con sombrero y al aumentar la demanda de los mismos, le fue muy bien en ese rubro. Al fallecer, en 1962, continuó con esta tradición familiar, el señor Jorge, padre de Adriana, quien gentilmente nos recibió para contarnos la historia de su familia e interiorizarnos, acerca de cómo se fabrica artesanalmente cada sombrero.
El señor Jorge se hizo cargo de la sombrerería y en 1968 se inauguró este local, que tiene la vivienda en la parte superior (Rivadavia 1923), y como el mismo nos contara, "en aquellos tiempos no había tanta gente golondrina como ahora, se echaban raíces y se permanecía en el mismo lugar, por eso yo quise tener el local y la vivienda juntos y cuando lo terminé (dijo con gran emoción), mirándolo desde la vereda de enfrente: 'papá, ahí lo tiene'... aunque no lo pudo ver".
En 1971, Jorge creó un modelo de sombrero al que llamó "corazón de potro" que tuvo mucho éxito, sobre todo entre los criadores de caballos criollos y todo lo que es la Pampa Húmeda y también la Patagonia. Es un sombrero que entró muy bien en el mercado, en todo lo que es la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba y ahora se extendió a toda la Patagonia.
Le preguntamos a Adriana ¿Qué particularidad tiene ese sombrero?
"El modelo tiene una copa cónica, ala corta, de 7 cm y el barbijo. Es distinto al que usaba el gaucho en el resto del país, "el campero", una derivación del sombrero sevillano. El campero es usado en la Mesopotamia, Santa Fé, Chaco y Formosa, derivado del sevillano, que tiene el ala más ancha, copa redonda y más chatita y el sevillano tiene la copa más alta, la base de la copa es lisa y en el campero es redondeada".
"También usaban el chambergo de ala ancha, en Salta y la zona del noroeste del país. Cada zona tiene su sombrero característico, que no es por capricho, sino por necesidad de cada lugar".
"En toda la zona norte es necesario que el sombrero tenga ala ancha, para protegerse del sol. En la Pampa Húmeda y el sur, necesitan protegerse del viento y el frío, por lo cual, no es necesaria el ala tan ancha, ya que no sería práctico".
Jorge aprendió el oficio desde chico y recordó eso muy simpáticamente, porque comentó, que cuando él se acercaba a mirar, lo echaban. Hasta hace dos años, era quien modelaba, pero actualmente, su hija Adriana se dedica de lleno a dar continuidad a este negocio de familia, con ayuda de su hermana, en la parte administrativa. Cada una tiene una función determinada. Agustina, hija de Adriana, también colabora y atiende el local.
Adriana tiene dos hijos (una mujer y un varón) que más allá de seguir sus carreras universitarias, seguramente, también den continuidad a esta tradición, ya que además de llegar a ser profesionales en lo que han elegido estudiar, tienen la ventaja de un prestigio bien ganado que sería bueno que no se corte y continúe.
¿Se perdió la costumbre de usar sombreros como en otros tiempos?
"Sí, el avance de las grandes ciudades y los cambios en la manera de vestir, la complicación que implica viajar en colectivos y subterráneos, los automóviles que redujeron sus espacios, hacen que el uso de sombreros, resulte incómodo. Antiguamente, hasta estaba previsto, en los cines, debajo de las butacas, un lugar para guardar el sombrero, al igual que en los restaurantes, que sobre cada mesita había un estante para apoyarlos".
¿En estos momentos que el tango está en su apogeo, se venden muchos sombreros tangueros?
"Sí, vienen muchos turistas, a raíz de una revista de Estados Unidos, en la que se publicó acerca de los lugares para visitar en Buenos Aires y citan nuestro local, como otro punto de atracción, en cuanto al trabajo artesanal y nuestra permanencia en el tiempo. Les llama la atención ya que en Europa, esta costumbre se fue perdiendo y aquí la seguimos manteniendo. Quedan muy pocas sombrererías artesanales en el mundo y la que más se destacó fue la Borsalino, que cerró y compró la marca una empresa norteamericana, pero ya no es el típico sombrero 'Borsalino'".
¿En qué consiste la técnica Borsalino?
"Fue invención del señor Borsalino, que tenía muy buena calidad de campana (la materia prima con la que se va a modelar el sombrero) Era una mezcla de pelo de liebre con una pequeña parte de pelo de conejo, que era como un terciopelo. Los vascos franceses desarrollaron la técnica y luego los italianos, pero Borsalino fue lo máximo en esto".
¿Vienen muchos extranjeros a comprar?
"Los turistas que nos visitan suelen llevar tarjetas del local, y cada año, viene alguien recomendado por quienes ya nos visitaron y conocen la calidad de nuestros productos. Vienen muchos franceses, italianos, españoles y alemanes que además preguntan dónde va a bailar tango la gente de Buenos Aires, porque les gusta ir a conocer las milongas"
¿Qué tipo de sombrero se utiliza para el tango?
"Para el tango se utiliza el sombrero partido al medio y el chambergo. El primero es una derivación del modelo austríaco y el Orión, que es el que usaba Carlos Gardel, como el "bombín", pero en lugar de tener la copa redonda, está partida al medio y el ala tiene reborde. El partido al medio, en vez de tener reborde, tiene el ala planchada como en la época en que comienza a popularizarse el tango".
"Al tanguero le gusta el detalle, la cinta de seda, que le da un toque diferente".
¿Cuál es el sombrero más vendido?
"El de tango se vende muy bien y además, cada sombrero debe adaptarse al tipo de cara y de físico, por lo que el sombrero debe verse bien en cada persona, adaptándolo a sus características".
Por ejemplo, el señor Jorge, le indicó a Adriana que trajera para mi una gorrita tipo golf, que pesa solo 33 gramos y según su conocimiento sabe captar muy bien lo que va para cada persona, ya que nunca hubiese pensado en comprarme una gorra de ese estilo y realmente sentí que me quedaba bien. Más allá de probarla, Jorge tuvo la generosidad y delicada atención de decir que me quedaba muy bien y obsequiármela.
Adriana nos dice que "por esa razón, al sombrero, en lunfardo, se le llama funyi (hongo) y eso es lo que hay que evitar, una persona de contextura pequeña con sombrero grande (que parecería un hongo) o viceversa".
¿Cuántas fábricas de sombreros hay en Buenos Aires?
"Sombrererías tradicionales, hay dos más, después hay otras casas que venden sombreros, pero también corbatas y otras cosas".
¿Algún famoso que le haya comprado sombreros?
"Fernando Soler, nos ha comprado e incluso, cuando Liza Minelli estuvo en Buenos Aires le obsequió un sombrero tanguero. Schumacher, también tiene uno nuestro y boxeadores como Archie Moore y jugadores de fútbol, como Labruna y otros".
¿Con el auge del golf, se venden muchas gorritas?
"Sí, gorritas y sombreros, que por el ala, protegen más que la gorra, porque como los torneos son muy extensos y hay que cuidarse del sol, no puede faltar el sombrero y el protector solar para este deporte".
¿Entre los porteños, hay alguna franja dentro de la sociedad que se caracterice por el uso del sombrero?
"Sí, por ejemplo, como accesorio de vestir lo usan los abogados, jueces, políticos y algunos médicos. También la gente que practica turismo aventura o tiene un country, lo usan para protegerse del sol".
¿Podrías contarnos cuándo comienza a usarse el sombrero en Buenos Aires, cuáles fueron los modelos y cómo fueron cambiando?
"El uso del sombrero viene de la época de la colonia, San Martín cruzó los Andes con un sombrero jipi japa, hoy conocido como Panamá, que le había regalado Bolívar".
"Ese tipo de sombrero se llamó Panamá porque, cuando se construyó el canal de Panamá, los ingenieros eran norteamericanos pero los obreros eran polacos y muy blancos, entonces, al estar en esa zona tan cálida, cerca del Ecuador, debían protegerse del sol con sombreros".
"Luego, a mediados del siglo XIX comenzó el uso de la galera y posteriormente, el bombín en invierno y el rancho en verano".
Hasta en las manifestaciones, los hombres iban a protestar con sombrero (increíble, me hizo pensar en los piqueteros actuales, con capuchas y palos).
¿Bueno, ahora podrías mostrarnos cómo se elabora un sombrero?
Lo más importante es el fieltro, que se fabrica con pelo de liebre compactado con fuerza centrífuga y queda como algo consistente y rígido.
Esto resiste la lluvia y la nieve. Vamos a demostrarlo. Adriana llenó la copa con agua y no filtraba ni una gota.
Luego, dependiendo del modelo y medida, se elige la horma, que se coloca en la copa, se sujeta con hilo, se pone al vapor, para darle flexibilidad y forma.
Una vez que queda bien marcada la copa, se le van lijando los bordes, para que queden lisos y prolijos. Se deja secar durante 24 horas, para que adquiera bien la forma.
El próximo paso es el planchado del ala, el corte de la misma a la medida que prefiera el cliente, luego se corta el tafilete (la tira de cuero interna) a la medida y después pasa a la costurera. Se prepara la cinta que va a llevar y si es un modelo de campo, el barbijo, el moñito de terminación que lleva adentro y la costurera, cose todo a mano, para que vuelva a la parte del modelaje.
Allí termina todo el proceso y se obtiene un sombrero realmente artesanal, bien terminado y listo para la venta.
Alberto, quien trabaja allí desde hace 20 años, hace 10 sombreros por día. Comenzó barriendo la vereda del local y luego, mirando cómo trabajaban los demás, fue aprendiendo el oficio. Le agradecemos mucho su gentileza de enseñarnos el paso a paso de este artesanal trabajo que realiza con tanta dedicación.
También, un agradecimiento especial para el señor Jorge Maidana, su hija Adriana y su nieta Agustina, que nos han recibido tan cordialmente.
Si usted ingresa a Maidana Sombreros, seguramente no sabrá por cuál decidirse, aunque Jorge o Adriana le harán la sugerencia correcta e ideal para su personalidad.
lunes, 22 de julio de 2013
Manuel Puig
General Villegas, 1932 - Cuernavaca, 1990. Novelista argentino que a través de su afición por el cine y el uso paródico del habla coloquial creó una singular literatura. Fascinado por el séptimo arte, se vinculó en Buenos Aires a las vanguardias artísticas; marchó a Italia a estudiar cine y luego a Nueva York, donde amplió su conocimiento de sus estrellas preferidas, Greta Garbo, Marlene Dietrich y Rita Hayworth.Su infancia transcurrió en el aislamiento de la pampa bonaerense. En 1951, una beca le permitió estudiar en Roma cinematografía (asistió a unos cursos de C. Zavattini) y trabajó luego en varios films como ayudante de dirección. La influencia del cine sobre su narrativa no es sólo de orden técnico sino también social y ambiguamente temático, configurando su mensaje, pues, al igual que el serial radiofónico, sirve al autor como marco y modelo que encuadran sentimentalmente la cursilería de la pequeña clase media. Dos rasgos merecen añadirse: el original enfoque del autor, que es implacablemente objetivo y de un humor ambiguo, y su predilección por personajes femeninos.
La propia actriz consintió en que utilizase su nombre en la novela La traición de Rita Hayworth (1968), que relata la iniciación amorosa de un adolescente a través de escenas de comedia rosa de Hollywood. Se trata de una evocación de su infancia pueblerina que resultó finalista en España del premio Biblioteca Breve. El periódico francés Le Monde la proclamó una de las mejores novelas del bienio 1968-1969. La estructura de la obra se basa en la superposición de distintos recursos que ponen de manifiesto las fantasías y alienaciones de los personajes.
Las novelas de Manuel Puig. Frescas, incisivas, melodramáticas, provocadoras, sensuales, sensatas y, créase o no (luego de semejantes epítetos), argentinas. Sus historias son tan cercanas a nuestra idiosincrasia -perdón por palabra tan adusta- que causan gracia y lamento. Más que detrás del espejo, como nos lleva Lewis Carroll con su Alicia, Puig nos pone magistralmente frente al espejo, quizá guiado por lo que él mismo decía: "Hay que pintar el mundo del cual uno se siente testigo privilegiado".
Ahora sus novelas están al alcance de la mano (también del bolsillo, la edición es económica) y del ojo: sus nuevas tapas tienen plena gracia y se corresponden con el amor al cine que tenía Puig. El sello Booket lanza en diciembre una primera entrega que consta de cuatro novelas: Pubis angelical, Sangre de amor correspondido, Cae la noche tropical y, una de las mejores, La traición de Rita Hayworth. Esta última es, en realidad, la primera. Se publicó en 1968 y causó revolución en la literatura. Nunca se había "escuchado" una prosa así. Y digo bien escuchado, porque el estilo de Puig se centra en lo que se dice. Eso no significa que sea una prosa de la oralidad, como se la solía clasificar. Se trata de lo que se dice en lo que se escribe. No es una traslación de modos de hablar, aunque la novela alterna primeras personas y también diálogos o diarios. Es la construcción de una voz en una lengua novedosa. Por momentos Toto, el protagonista, cuenta sus cuitas, luego lo hacen la niña Teté o Héctor, el primo seductor, o la pecadora Paquita, o dialogan Choli con Mita. Todo esto ocurre en un pueblo polvoriento, hundido, pero, sobre todo, chismoso y aglutinado, donde no hay sombra que proteja al audaz, y menos si la audacia radica en la indagación de sus impulsos o la búsqueda de sabores nuevos.
También en esta primera novela Puig traza las coordenadas del escenario para sus glamorosos y enquistados personajes, el pueblo de Coronel Vallejos, de fácil asociación con General Villegas, donde el propio escritor pasó -y en parte, sufrió- su infancia y adolescencia. El mismo pueblo donde transcurre su novela Boquitas pintadas. Una escritura de estilo único, que atraviesa por primera vez -luego habrá émulos- distintos discursos: el del cine, el chisme, el folletín, la literatura, la radio, el diario, etcétera. Y evidencia lo que Alan Pauls, uno de sus mejores críticos, llamó "la zona íntima", no por ello impúdica ni reducida. Más bien honda y conflictiva, en la que se enlaza el chisme con el psicoanálisis, en una cruzada literaria cargada de imágenes imborrables. Como la primera película que vio Manuel Puig, a los cuatro años, en el cine de Villegas, La novia de Frankenstein, con Boris Karloff; o los ojos traicioneros de Rita Hayworth en Sangre y arena, tan invocados en esta novela.
viernes, 5 de julio de 2013
Luis Sandrini fallecía el 5 de julio de 1980
Sandrini, uno de los actores más populares del espectáculo argentino, fallecía el 5 de julio de 1980, luego de una extensa carrera en el cine, el teatro, la radio y la TV. Nacido como Luis Santiago Sandrini Lagomarsino, en San Pedro, provincia de Buenos Aires, el 22 de febrero de 1905, e hijo de un actor genovés, nunca ejerció la profesión de docente ya que su pasión por la actuación comenzó a temprana edad.Sus comienzos fueron en el circo Rinaldi como payaso, para luego incorporarse a la compañía de Enrique Muiño y Elías Alippi, en la que alcanzó una importante repercusión en la pieza “Los tres berretines”, de Malfatti y De Las Llanderas, que luego fue llevada al cine.
Su debut en la pantalla se produjo en 1933, con “Tango”, de Luis Moglia Barth, considerado el primer título sonoro nacional, y donde acompañaba a diversas luminarias, entre ellas a Tita Merello, su pareja de entonces. El carismático actor tuvo un reconocido éxito con el filme “Riachuelo”, de Luis Moglia Barth y desde ese momento se convirtió en una referencia inevitable del cine argentino desde las décadas del 30 y el 60, con una personalidad que sobrepasó los personajes que le tocaron en suerte.
Estilo único
Sandrini conquistó al público de nuestro país, del continente y aun el español con un estilo único, que mezclaba el humor con lo sentimental y que era el espejo de una sensibilidad más bonaerense que porteña, hecha de ingenuidad y picardía. Se lo comparaba con el mexicano Mario Moreno “Cantinflas” y se decía de él que era el Chaplin argentino.
Por más que cambiaran los títulos, el público sabía lo que iba a encontrar cuando iba a ver “una de Sandrini”: un personaje tierno, generalmente tomado de punto por los villanos de la historia, que solía demostrar finalmente su inocencia aunque en algunos casos a costa de perder a la chica, como recuerda la agencia Télam.
Curiosamente, el “malo” de muchas de sus películas era encarnado por su hermano Eduardo, quien, ayudado por su físico enjuto, sus bigotitos y la malignidad de sus cejas enarcadas, era el candidato ideal para esos papeles. Aunque se dice que en la vida real era todo lo contrario.
De Sandrini se recuerdan sus inolvidables expresiones como el tartamudeo en sus personajes y la frase “la vieja ve los colores”, como así también ese increíble amor a la madre, generalmente con el rostro de María Esther Buschiazzo, trampolín preferido a la hora de las lágrimas.
Ese personaje nacido en el cine y modelado en la escena terminó pasando a la radio y a llamarse Felipe, el prototipo de porteño bonachón que en los primeros años 60 desembarcó en TV, en Canal 13, en una primera fila compartida con Pepe Biondi y José Marrone.
jueves, 4 de julio de 2013
Por qué se celebra el 4 de julio el Día del Médico Rural
En Argentina, los 4 de julio son jornadas para celebrar el Día del Médico Rural. Es en homenaje a la fecha
de nacimiento del doctor Esteban Laureano Maradona. Oriundo de la ciudad santafesina de Esperanza, llegó a la vida en 1895 y falleció 100 años después, enRosario.
Maradona fue un médico rural, naturalista, escritor y filántropo argentino, famoso por su modestia y abnegación, que pasó 50 años ejerciendo la medicina en Estanislao del Campo, una remota localidad en la provincia deFormosa.
Su vida fue un ejemplo de altruismo. Colaboró con las comunidades indígenas en varios aspectos: económico, cultural, humano y social.
Es autor de obras científicas sobre antropología, flora y fauna. Renunció a todo tipo de honorarios y premio material, viviendo en la humildad y colaborando con su dinero y tiempo con los más menesterosos, a pesar de que pudo haber tenido una cómoda vida ciudadana, gracias a sus estudios y a la clase social a la que pertenecía.
Un par de frases dichas por él sintetizan muy bien su pensamiento sobre su profesión y su manera de vivir: "Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, éste es bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien a mis semejantes". "Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado."
Maradona fue un médico rural, naturalista, escritor y filántropo argentino, famoso por su modestia y abnegación, que pasó 50 años ejerciendo la medicina en Estanislao del Campo, una remota localidad en la provincia deFormosa.
Su vida fue un ejemplo de altruismo. Colaboró con las comunidades indígenas en varios aspectos: económico, cultural, humano y social.
Es autor de obras científicas sobre antropología, flora y fauna. Renunció a todo tipo de honorarios y premio material, viviendo en la humildad y colaborando con su dinero y tiempo con los más menesterosos, a pesar de que pudo haber tenido una cómoda vida ciudadana, gracias a sus estudios y a la clase social a la que pertenecía.
Un par de frases dichas por él sintetizan muy bien su pensamiento sobre su profesión y su manera de vivir: "Si algún asomo de mérito me asiste en el desempeño de mi profesión, éste es bien limitado, yo no he hecho más que cumplir con el clásico juramento hipocrático de hacer el bien a mis semejantes". "Muchas veces se ha dicho que vivir en austeridad, humilde y solidariamente, es renunciar a uno mismo. En realidad ello es realizarse íntegramente como hombre en la dimensión magnífica para la cual fue creado."
sábado, 29 de junio de 2013
JOSE VALLE:"debemos luchar para que se difunda más tango y folklore en los medios"
El presidente del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO)José Valle, ideólogo de la cruzada por incrementar la difusión del tango y el folklore en los medios masivos de comunicación, manifestó: “Todos los que formamos parte, de una u otra forma, del mundo cultural debemos luchar para que se difunda más tango y folklore en los medios. Juntos podemos lograrlo ya que desde que comenzamos a promocionar esta campaña muchísima gente y hasta algunos medios de comunicación se han hecho eco.
El tango y el folklore son expresión genuina de la tradición argentina que atravesó los últimos 150 años historia, y de todas aquellas costumbres y valores culturales que los definen, integrando un universo más que musical y que hace y contribuye a la exaltación de nuestro acervo histórico en lo artístico como un verdadero eje constitutivo de nuestra identidad Nacional.
Tenemos en nuestro país relevantes y trascendentes hechos vinculados al tango y el folklore, cimiento cultural de nuestro pueblo e integrante de nuestro universo musical, la música de todos, que no sólo nos permiten identificarnos como miembros de una misma nación sino que nos representan también en el mundo entero.
En síntesis, la riqueza musical del Folklore y del Tango y todo lo que ha significado históricamente para los argentinos (incluyendo sus repertorios, evoluciones socio-históricas, creadores, intérpretes y el alto nivel poético-musical de ambos lenguajes) justifica su difusión en los medios masivos de comunicación.
Así como un infante tatarea o intenta cantar música extranjera que escucha continuamente en radio, tv u otro medio, es esperable que haga lo mismo con nuestra música regional si la selección musical desde los mismos defiende un poco más los intereses y la identidad nacional, incluyendo dentro de su programación -compartiendo con sones de otras latitudes- nuestra música.
Es importante que desde la primera infancia los niños se familiaricen con la música de su país porque sus letras y sonidos esconden el espíritu, historia y sentimientos del mismo; transmiten, de forma divertida e inconsciente, conocimientos que hacen al ciudadano de una nación.
jueves, 20 de junio de 2013
¿Por qué se conmemora hoy el Día de la Bandera?
En Argentina se recuerda la muerte del creador de la bandera nacional, Manuel Belgrano, quien falleció el 20 de junio de 1820.La fecha se creó casi dos décadas después, en 1838 durante el Gobierno de Roberto M. Ortiz a través de una ley. Y hace dos años se estableció por decreto nacional el feriado.
¿Cuándo se creó la bandera? La insignia celeste y blanca que nos representa se originó en 1812 mientras el país, que en ese momento se llamaba Provincias Unidas del Río de la Plata, se independizaba del colonialismo español.
Los colores que utilizó Belgrano no los pensó en el momento en que produjo la bandera, sino que se basó en las escarapelas que ya existían. Éstas eran el símbolo utilizado por los adeptos a la revolución del 25 de Mayo de 1810. A diferencia de los españoles y quienes apoyaban la corona ibérica, quienes usaban una escarapela de color rojo.
El 18 de febrero de 1812 la Junta declaró la abolición de la escarapela roja y adoptó la blanca y celeste.
El Congreso Nacional sanciona, en 1938, la Ley 12.361 que establece el 20 de junio, aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano, como Día de la Bandera. La enseña patria, creada por Manuel Belgrano, fue enarbolada por primera vez en Rosario, a la vera del río Paraná, el 27 de febrero de 1812. La bandera fue confeccionada por María Catalina Echevarría de Vidal.
Actualmente, la celebración más destacada suele realizarse en la ciudad santafesina de Rosario. Allí se izó por primera vez la bandera argentina, por eso en lugar se construyó un gran monumento, hito del festejo que todos los años incluye la asistencia del Presidente de la Nación, además de los veteranos de la Guerra de Malvinas, miembros de las fuerzas armadas y la Policía.
Otra característica del festejo es la bandera más larga del mundo que los ciudadanos de Rosario confeccionaron comunitariamente para el desfile de esta fecha.
jueves, 13 de junio de 2013
El suicidio de Leopoldo Lugones
Tal vez un informe forense y unos libros puedan decir más sobre un hombre que todas las anécdotas que jalonan una vida.Leopoldo Lugones, polígrafo nacido en un pueblo de Córdoba en 1874, apareció muerto por envenenamiento en una habitación de un recreo del Tigre, llamado El Tropezón, el 19 de febrero de 1938. El deceso se produjo la noche anterior. En su mesa, como imagen espartana de su vida, había una botella de whisky a medio consumir, un vaso de agua intacto, una carta y un artículo inconcluso.La carta no decía nada en absoluto sobre los motivos de la muerte. Sólo alertaba que el difunto era dueño de sus actos. Fuera de eso, pedía que lo enterraran sin cajón y sin lápida. Curiosamente, la carta póstuma empezaba así: No puedo terminar el libro sobre Roca. Basta. Y es éste el primer indicio sobre las razones del suicidio del discutido poeta del nacimiento de los tiempos modernos en la Argentina.Pocos suicidas hubiesen recordado a cinco minutos de ejecutar su propia sentencia que no habían terminado un trabajo. Y el basta que sigue a esta constatación resulta significativo. ¿Basta con qué? ¿Con Roca? ¿O con escribir, con la literatura, con sostener un trabajo que se suele suponer gratificante?Este es el problema, éste es el enigma Lugones. El informe forense puede introducir en pistas. Los escritos de Lugones, versos llenos de majestuosidad y arcaísmos, artículos que van desde el anarquismo hasta el desprecio del pueblo y el elogio de la fuerza y del Ejército como la última aristocracia (discurso en Lima, en el centenario de la batalla de Ayacucho, en 1924, donde también dijo su famosa frase Ha sonado la hora de la espada frente al ministro de Guerra argentino Agustín P. Justo) son otro indicios.Diría el informe forense que Leopoldo Lugones, escritor y periodista de 64 años, director de la Biblioteca del Maestro, bebió una fuerte dosis de cianuro, además de alcohol, aquella noche del 18 de febrero. Sus escritos dicen que era un enamorado de la antigüedad griega -en el modo idílico en que entendían esa antigüedad los neoclásicos, los románticos y los parnasianos del siglo pasado-. De modo que el cianuro remite a la cicuta de Sócrates. Una ejecución civil que paradójicamente se encomendaba al propio reo.La sentencia se cumplió en un lugar llamado significativamente El Tropezón. Puede suponerse que Lugones, a quien sus escritos revelan como un megalómano, un hombre que no dudaba sobre su destino póstumo de bronce y laurel, había chocado contra algo. Un imprevisto se descolgó sobre su vida, que describió en algunas entrevistas como la de un buen burgués. Otros constataron que era amante de la buena ropa, que escribía de mañana en un estudio maniáticamente ordenado y limpio, para salir a la tarde a cumplir sus tareas de empleado público. En rigor, no bebía. El whisky simplemente acompañó al veneno.Dicen sus escritos que el tratamiento del sexo, tema oculto de la poesía modernista, resultaba afectado, distante e impregnado de sentimientos machistas de dominación sublimados: Y al penetrar entre tus muslos finos, / la onda se aguzó como una daga, por ejemplo.Hace unos años, el poeta y narrador Juan José Hernández examinó este problema y encontró mucho más. Lugones estaba fijado a la imagen de la mujer como un enigma que conduce a la muerte y su represión erótica le hacía rechazar toda idea de fertilidad y vitalidad en la mujer y complacerse en la luna doncella, la amante niña, que enamora y mata.Cuando Lugones muere, la hora de la espada que había augurado sonaba en todo el mundo. Estaba en auge el fascismo y pronto Hitler se lanzaría sobre Polonia. De algún modo, la revolución, aquí, de José Evaristo Uriburu, que Lugones apoyó, se había diluido en un sistema conservador y tramposo, los dirigentes se parecían más al Viejo Vizcacha que a unos aristócratas, pero no parecía eso motivo suficiente para que bebiera la cicuta.Lo hizo, y recién aparecen evidencias públicas en 1984, porque al fin la luna doncella había entrado en su vida, cuando ya tenía 52. En 1984, la historiadora María Inés Cárdenas de Monner Sans publicó, bajo el nombre de Cancionero de Aglaura, los poemas que Lugones dedicó a su amante niña, Emilia Cadelago, a quien había conocido en la alta madurez, cuando ella era una estudiante. También incluye ese libro sus cartas, que revelan a un erotómano como nunca fue Lugones.Lo que dijo BorgesSe mató por amor, no dudó Borges. El padre Leonardo Castellani, que lo había asistido en su conversión al catolicismo en 1934, durante el Congreso Eucarístico, lamentó ese suicidio de sirvienta. El hijo de Lugones, el comisario Polo Lugones, introductor de la picana eléctrica en la Sección Especial, en 1930, tuvo que ver, aseguraba Emilia, con aquel desenlace. El hijo trató de detener esa primavera tardía del padre amenazando a la familia de la chica con que metería al viejo en un manicomio.Borges, completando el retrato, escribiría años más tarde: Si tuviéramos que cifrar en un hombre todo el proceso de la literatura argentina, ese hombre sería indiscutiblemente Lugones. Para Borges, gran parte de la literatura posterior sería inimaginable sin él. Y sin embargo, no renunciaba a ubicarlo en un plano preponderantemente intelectual. Al prologar un libro sobre Almafuerte, en 1962, Borges escribía: El poeta argentino es un artesano o, si se prefiere, un artífice; su labor corresponde a una decisión, no a una necesidad. Almafuerte, en cambio, fue orgánico, como lo fue Sarmiento, como muy pocas veces lo fue Lugones.Estas muy pocas veces fueron las brechas por las que al fin todo lo reprimido irrumpió en la vida de un hombre de 64 años. A 12 años de haber conocido a la joven Emilia, Lugones bebe su cicuta solo, en el lugar llamado El Tropezón, y establece su enigma.
domingo, 9 de junio de 2013
IV JORNADAS GARDELIANAS EN BAHIA BLANCA
Producido por José Valle Se aproxima la cuarta edición de Jornadas Gardelianas en Bahía Blanca, única ciudad en el mundo que rinde homenaje al cantor, actor y compositor más grande de nuestro país durante cinco días consecutivos. Además de conferencias, milongas y espectáculos, dentro de las actividades el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina (CEDICUPO) distinguirá a importantes personalidades de la cultura local: Juan Carlos Mandará, Néstor Raúl Matoso, Hilda Vázquez, Atilio Zanotta y al programa televisivo “Música en la Bahía” que cumple seis años difundiendo los valores musicales de la ciudad.
MIÉRCOLES 19 DE JUNIO:
10.30 HS: Café Miravalles (Av. Cerri 777, Bahía Blanca)
Apertura Oficial con inauguración de plaqueta-homenaje al histórico café visitado por Carlos Gardel en su llegada en tren a Bahía Blanca en 1933. Se trata de una obra realizada por el afamado fileteador Pedro Araya cuyo descubrimiento será acompañado por la interpretación del tango “En un feca” por Gaby “La voz sensual del tango” junto al reconocido guitarrista Jorge Vignales. Seguidamente harán uso de la palabra el Dir. del Instituto Cultural, Sergio Raimondi, y Eduardo Giorlandini que referirá a la historia del lugar.
Entrada libre y gratuita.
18.00 HS: Auditorio de la Cooperativa Obrera Ltda (Zelarrayán 560, Bahía Blanca)
Charla-debate moderada por Mariel Estrada. Expondrán Eduardo Giorlandini (nacionalidad de Gardel), Francisco Cabeza (Gardel y las comidas) y Carlos Benítez (Gardel y las mujeres). A continuación se ofrecerá un espectáculo musical a cargo de Lucio Passarelli Cuarteto y Susana Matilla.
Entrada libre y gratuita.
JUEVES 20 DE JUNIO:
21,30 HS: El Motivo Tanguería (Brandsen 550, Bahía Blanca)
Show musical con la cantante marplatense Luciana Panaino que presentará su nueva producción discográfica Sueños de Juventud, la intérprete bahiense Patricia Báez y “Bien Frappe, un Show de Tango” que presentará Demoliendo Mitos protagonizado por María González Rial, Jesús Infante, Francisco Vitali, Quique Lorenzi, Eduardo Canale, Ana Munuce y Ángel Dantagnán.
VIERNES 21 DE JUNIO:
21,30 HS: El Motivo Tanguería (Brandsen 550, Bahía Blanca)
Show musical de Cristina Marinissen y milonga bailable a cargo de Juan Carlos Polizzi Trío (Eduardo Polizzi, Osvaldo Lucero y Juan Carlos Polizzi).
SÁBADO 22 DE JUNIO:
21,30 HS: Café Histórico de Bahía Blanca (Av. Colón 602)
Show musical de Pablo Gibelli y Florencia Albanesi que presentará parte de su show “Canciones de Amor y Humor”.
DOMINGO 23 DE JUNIO:
20,30 HS: Teatro Municipal de Bahía Blanca.
Gala de cierre con la ex niña prodigio del tango María José, Valeria Cotado y Gaby “La Voz Sensual del Tango” junto a Susana Persia, los guitarristas Ramón Maschio y Eduardo Rotela, la pareja de baile de Natalia y Gustavo y la participación especial del bambino de oro del tango, Gianlucca Pezzutti.
LUNES 24 DE JUNIO:
11.00 hs: Intersección de las avenidas Cabanettes y Carlos Gardel, Pigué.
Descubrimiento de obra artística realizada por Pedro Araya en homenaje al zorzal criollo en el monumento que lo recuerda.
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viernes, 7 de junio de 2013
Antonio Muñoz Molina ganó el Príncipe de Asturias de las Letras
El escritor español Antonio Muñoz Molina, uno de los autores y ensayistas españoles más reconocidos de la actualidad, fue distinguido hoy con el Príncipe de Asturias de las Letras, que volvió a premiar a un autor en lengua española 13 años después de que lo obtuviera el guatemalteco Augusto Monterroso.El jurado subrayó en el fallo "la hondura y la brillantez" con que el escritor ha narrado fragmentos relevantes de la historia de su país, episodios cruciales del mundo contemporáneo y aspectos significativos de su experiencia personal", informa la agencia Efe.
Muñoz Molina (1956), que se impuso a candidatos como Luis Goytisolo o Haruki Murakami, empezó a estudiar Periodismo en Madrid y se trasladó después a Granada, en cuya Universidad se licenció en Historia del Arte y donde vivió durante veinte años.
Allí trabajó como funcionario, mientras colaboraba como columnista en el ya desaparecido Diario de Granada. A lo largo de los años ha seguido colaborando como articulista en la prensa, publicando en ABC, El País, Ideal o las revistas Muy Interesante y Scherzo.
Intelectual comprometido y observador de la realidad, Muñoz Molina concibe la escritura como un atesoramiento personal de experiencias compartidas, como "una persecución del fugitivo momento en que el recuerdo se trueca en deslumbradora certeza estética".
Periodismo y literatura se funden en su obra, de estilo sobrio, refinado y depurado, sin artificios innecesarios y cierto tono melancólico.
El escritor se consolidó como uno de los grandes novelistas en lengua española pero es también un gran articulista y ensayista, defensor de la tolerancia y muy crítico con la corrupción política.
En 1984 publicó su primer libro, "El Robinson urbano", una recopilación de los artículos aparecidos en el Diario de Granada y dos años después apareció su primera novela, "Beatus ille", donde aparece ya la ciudad imaginaria de Mágina, trasunto de Úbeda -su ciudad natal-, que utilizará en obras posteriores.
Con "El invierno en Lisboa" (1987) ganó el Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa y en 1991 el Premio Planeta por "El jinete polaco", con el que obtuvo asimismo al año siguiente el Nacional de Narrativa.
Luego iría firmando otras muchas que lo irían consagrando como escritor, entre ellas "Plenilunio" (Premios Fémina a la mejor novela extranjera y de los lectores de Crisol), "Sefarad", "Ventanas de Manhattan" o "La noche de los tiempos" (Premio Mediterráneo 2012 a la mejor novela extranjera), ambientada en los primeros día de la guerra civil española.
Con su obra traducida a más de veinte idiomas, Muñoz Molina, académico de la Academia española de la Lengua desde 1995, ha disfrutado desde muy pronto del fervor del público y de la crítica, pero él suele decir que ser escritor "no tiene nada de excepcional".
"La literatura es un alimento tan sencillo como el pan y el agua, y un exceso de intelectualización la convierte en algo horrendo", aseguró en una entrevista este escritor que, por muy sólida que sea su carrera, se sigue considerando "un principiante" cada vez que comienza una novela.
Novelistas tan importantes como los premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y Camilo José Cela también fueron premiados con el Príncipe de Asturias en esta categoría.
El de Letras es el quinto Príncipe de Asturias que se concede este año, cuando se cumple su 33ra edición; anteriormente fueron otorgados el premio Príncipe de Asturias de las Artes al cineasta y dramaturgo austríaco Michael Haneke, el de Ciencias Sociales a la socióloga holandesa Saskia Sassen, y el de Comunicación y Humanidades a la fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz.
Cada uno de los premios, creados en 1981, está dotado con 50.000 euros (65.000 dólares) y una escultura diseñada por el artista Joan Miró.
Los galardones se entregarán en octubre en Oviedo, en un acto presidido por los príncipes de Asturias, Felipe de Borbón y Letizia Ortiz, herederos de la corona española.
miércoles, 5 de junio de 2013
Antonio José de Sucre
(Cumaná, actual Venezuela, 1795 - Sierra de Berruecos, Colombia, 1830) Militar y político venezolano. Miembro de una familia patricia venezolana de larga tradición militar al servicio de la Corona española, su padre, el teniente coronel Vicente Sucre y Urbaneja, se adhirió a pesar de ello a la causa emancipadora desde sus inicios.Educado por su tío José Manuel, a los quince años se alistó en el ejército patriota como alférez de ingenieros y participó en la campaña de Miranda (1812) contra los realistas, durante la cual ascendió a teniente. Tras el fracaso de este primer intento emancipador, se refugió en la isla de Trinidad, donde entabló contacto con Mariño, a quien siguió en 1813 en la expedición de reconquista de Venezuela, en la que tomó Cumaná e intervino en la organización del ejército de Oriente.
Su arrojo y sus dotes para la guerra determinaron su ascenso a teniente coronel, y como tal tomó parte en la ofensiva sobre Caracas. Sin embargo, vencido su ejército en Aragua y Urica, debió huir para no ser apresado por los realistas. Integrado de nuevo en la lucha, en la segunda mitad de 1815 participó activamente en la defensa de Cartagena de Indias, desde donde pasó a combatir en la Guayana y el bajo Orinoco.
Con el grado de general de brigada, marchó en 1818 a Angostura, donde Simón Bolívar había instalado su cuartel general y organizaba la República. Allí se convirtió en uno de sus mejores lugartenientes y se ganó la amistad y el respeto del Libertador, quien destacó siempre sus dotes militares y su elevado sentido de la moralidad.
Enviado a las Antillas con la misión de obtener armas para el ejército, ingresó a su regreso en el estado mayor de Mariño, quien combatía en el Oriente venezolano; más tarde pasó al estado mayor de Bolívar y fue designado integrante de la comisión que firmó el armisticio y la regulación de la guerra de Santa Ana de Trujillo (1820) con el general realista Pablo Morillo, por el que se pretendía evitar al máximo los efectos de la guerra sobre la población civil.
Al año siguiente, marchó al frente de un ejército en apoyo de la sublevación de Guayaquil, puerto al cual también arribaron tropas del general San Martín. Comenzó entonces la campaña de liberación de Ecuador, que tuvo su culminación en Pichincha, batalla librada en 1822.
Con esta victoria de Sucre se consolidó la independencia de la Gran Colombia, se consumó la de Ecuador y quedó el camino expedito para la liberación de Perú, tras la renuncia de San Martín. Sucre entró en Lima en 1823, precediendo a Bolívar, quien tomó todos los poderes en el país. Participó con él en la batalla de Junín y, el 9 de diciembre de 1824, venció al virrey La Serna en Ayacucho, acción que significó el fin del dominio español en el continente sudamericano.
El Parlamento peruano lo nombró gran mariscal y general en jefe de los ejércitos. Al frente de éstos marchó al Alto Perú, donde proclamó la República de Bolivia en homenaje al Libertador, a quien encargó la redacción de su Constitución. La Asamblea local lo nombró presidente vitalicio, pero dimitió en 1828 a raíz de los motines y la presión de los peruanos opuestos a la independencia boliviana.
Se retiró entonces a Ecuador acompañado de su hija y de su esposa, la marquesa de Solanda. Poco después, acudió en ayuda de Colombia, invadida por el peruano José de la Mar, a quien derrotó en Portete de Tarqui. Tras la firma del tratado de Piura, marchó a Bogotá como delegado de Ecuador ante el Congreso allí reunido, en un momento en que la Gran Colombia se encontraba ya en proceso de desintegración. Formó parte de la comisión encargada de negociar con el general Páez, alzado en armas por la independencia de Venezuela. Poco después, también Ecuador la declaró, y hacia allí se dirigía para evitarla, cuando en la sierra de Berruecos cayó víctima de una emboscada, al parecer ordenada por José María Obando, jefe militar de la provincia de Pasto.
martes, 4 de junio de 2013
General Enrique Mosconi, un militar defensor de la soberanía nacional
La vida y trayectoria de Enrique Mosconi (1877-1940) constituye un andarivel de nuestra historia que permite imaginar un destino nacional distinto al que finalmente terminó prevaleciendo en la segunda mitad del siglo XX. Hoy son menos los que discuten que los países desarrollados alcanzaron ese estadio a partir de una decisiva participación estatal en la construcción de infraestructura y en condiciones propicias para la existencia de una industria de base. Esa discusión, sin embargo, sometió a la Argentina a una larga, crónica y estéril pulseada entre modelos de inserción agroexportadora y modelos de industrialización y sustitución de importaciones; disputas que terminaron por relegar a nuestro país en los mercados internacionales y lo introdujeron en una declinación de sus capacidades productivas que llega hasta nuestros días.
En la revisión de nuestro pasado, es posible encontrar, sin embargo aquellos "eslabones perdidos" de lo que podría haber sido otra historia. Mosconi y Savio, como Lisandro de la Torre o Alfredo Palacios, representaron arquetipos de un "deber ser" que siempre se rescató como un ejemplo a seguir. Pero representaron, al mismo tiempo, arquetipos solitarios de hombres públicos. Singulares entre sus pares, y siempre más admirados que conocidos e imitados.
Hijo de inmigrantes, militar e ingeniero
Enrique Carlos Alberto Mosconi nació en Buenos Aires el 21 de febrero de 1877, cuando Nicolás Avellaneda era presidente. Hijo de Enrico, un ingeniero italiano que llega al país contratado para la construcción de ferrocarriles y vías en Rosario, Córdoba y Mendoza; y de María Juana Canavery, una argentina descendiente de irlandeses. El primero quería un hijo médico; la segunda, un hijo militar que siguiera las tradiciones familiares. Sin duda, las influencias de la madre y el tío, Angel Canavery, quien participó de la Campaña del Desierto, serían decisivas.
Tenía cinco hermanos: dos hermanas mayores, María y Esther, y dos hermanos menores, Ernestina y Ricardo. En 1879 y con solo dos años de edad, es trasladado a Italia con toda su familia, debido al trabajo de su padre. La misma causa que años más tarde, tras la muerte de su madre, los traería de regreso a Buenos Aires.
En la Argentina, Enrico Mosconi se casa con la condesa María Luisa Natti, y para entonces el joven Enrique ya se sentía inclinado a seguir lo que había sido el mandato materno. Ya terminando el bachillerato decide ingresar, en mayo de 1891, al Colegio Militar. Con 17 años, se gradúa el 20 de noviembre de 1894, tres años y medio después, como subteniente de Infantería, con diploma de honor y encabezando el orden de mérito de la promoción de veintidós cadetes.
Con apenas 18 años es enviado a hacerse cargo del Regimiento 7 de Infantería de Línea, en Río Cuarto. En sus ratos libres comienza a redactar el "Reglamento para Infantería en Campaña" que describe detalladamente el empleo de material explosivo, instrucciones para la construcción de puentes. Dicho trabajo comienza a perfilar su vocación abocada al desarrollo de la industria nacional y sus primeros pasos como ingeniero.
En 1896 asciende a segundo teniente. Paralelamente es trasladado a la Capital Federal. Una vez allí decide ingresar a la carrera de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, proyecto que venía madurando desde hacía unos meses. Mientras dedicaba sus horas a los estudios universitarios dirigió una comisión de estudios topográficos en Mendoza, a través de la cual se realizó un relevamiento de información topográfica y estadística de la zona cordillerana. Al año siguiente organiza las mismas tareas en la Patagonia, que concluyen con su proyecto del ferrocarril de Neuquén.
En 1901, Enrique Mosconi, después de cinco años de estudio, egresaba de la facultad con su título de Ingeniero Civil, tras haber presentado y aprobado una tesis sobre un proyecto de embalse para el lago Nahuel Huapi y la colocación de una válvula reguladora en los ríos Limay y Negro, ubicados en la provincia de Neuquén, con el objetivo de habilitar la navegabilidad hasta el Mar Argentino.
En 1903, obtiene el grado de Ingeniero Militar, con solo 25 años, según consta en acta firmada por el entonces Ministro de Guerra, el general Pablo Ricchieri, funcionario del entonces presidente Julio A. Roca. Al año siguiente es enviado, al por entonces Territorio Nacional de Santa Cruz, para levantar el Regimiento 24 de Infantería. En 1904 recibe el premio "General Belgrano", de 50 mil pesos, por un proyecto que había presentado para la construcción de un cuartel de Infantería y otro de Caballería, que debían construirse en el lugar donde hoy se encuentra el Regimiento de Granaderos a Caballo. En su discurso de agradecimiento explica: "...creo que, anualmente, los primeros números diplomados en la Facultad de Ingeniería deberían ser enviados al extranjero, donde se ejecutan esas estupendas obras, orgullo del esfuerzo humano, aptitudes aprovechables después en nuestra marcha hacia delante y, también, porque creo que tales aptitudes deben desarrollarse especialmente en los nuestros para no recurrir tanto a la importación de especialistas, que generalmente no da resultado..."
En el centro, Mosconi en Comodoro Rivadavia, inspeccionando nuevas perforaciones. En diciembre de 1907 se descubrió en el sur el preciado "oro negro" mientras se "buscaban napas de agua" para abastecer a la ciudad. Como director de YPF electrificó Comodoro para agilizar la producción y explotación de los pozos petroleros del lugar.
Las idas y vueltas por Europa
De 1906 a 1908, Mosconi forma parte de la comisión de graduados argentinos enviada a Europa (Bélgica, Italia y Alemania) para realizar un estudio y posterior adquisición de usinas hidroeléctricas y a gas. Para este trabajo, es asignado a los cuerpos de la especialidad de Ingenieros en el ejército alemán. Estuvo durante cuatro años incorporado al Batallón 10 Pioneers de Westphalia, participando de las maniobras imperialistas de 1907, mientras cursó sus estudios de posgrado en la Escuela Técnica Superior de Artillería e Ingeniería de Charlottenburg.
En Alemania también conoce el pensamiento de Friedrich List (1789-1946), economista cuyas ideas industrialistas tuvieron gran influencia en Europa y los Estados Unidos. List pasó más de 20 años en Norteamérica colaborando con representantes del Sistema Americano de Economía Política. En su libro Sistema Nacional de la Economía Política decía que "aquellas naciones que poseen, en la zona templada, un territorio extenso, abundantemente provisto con recursos naturales, dejarían desaprovechada una de las más ricas fuentes de bienestar, civilización y poderío, si no procurasen realizar la división del trabajo y la confederación de las energías productivas conforme a un módulo y esenciales para ello". Esta es la línea de pensamiento que reflejará Mosconi en toda su obra.
En 1909 regresa a la Argentina como Jefe del Batallón 2 de Ingenieros, pero su estadía en el país será por unos pocos meses. A fines de ese mismo año accede a integrar una nueva comisión que se traslada a Europa para adquirir material técnico para el Arma de Ingenieros. Realiza estudios teóricos y desempeña tareas en unidades de telegrafistas y ferrocarrileros en Alemania, Francia y el Imperio Austro-Húngaro.
Regresa a Buenos Aires en enero de 1911 y es destinado a la Inspección de Ingenieros, como auxiliar. El 29 de marzo del siguiente año asciende a teniente coronel y es nombrado Jefe del Batallón 1 de Ingenieros en Campo de Mayo. En 1913 viaja nuevamente a Alemania para la compra de más material para el trabajo de los ingenieros militares, pero la cercanía de la Primera Guerra mundial hace que le sean requisados todos los elementos. En 1914 Mosconi regresa al país y es designado al frente del Arma 1 de Ingenieros. En 1915 es trasladado como subdirector general de Arsenales de Guerra y un año después asume como director del Arsenal "Esteban de Luca", donde comienza a aplicar lo aprendido en Alemania, introduciendo el reemplazo de la energía térmica de carbón por petróleo crudo en hornos de fundición y calderas, y experimentando en fundición de aceros realizados con óxido de Quequén.
Reforma el sistema de arrastre de la ametralladora dándole a ésta un valor táctico del cual carecía; prohíbe en los talleres el uso de maderas extranjeras, y a cambio ordena la utilización de las maderas nacionales; sustituye el cáñamo de importación por el caraguatá mesopotámico, en la fabricación de armería; y se producen granadas de mano de tipo alemán. Repara maquinaria vieja y la pone en funcionamiento a la vez que duplica el índice de producción en los talleres de cartuchería.
Prepara la primera estadística industrial militar del país para poder conocer el tiempo necesario para la construcción de los materiales que una movilización militar requería. Eran ideas provenientes de las teorías económicas "tayloristas" que, por esa época se difundían en el mundo, sobre la maximización del rendimiento en el tiempo de trabajo. Investiga, obtiene y emplea productos del país para la construcción de nuevos cañones para fusil máuser y ametralladoras.
Pozo Nº 2
Pozo Nº 2 en Comodoro Rivadavia. Fue el primero explotado industrialmente.
El día en que nació una idea
Con motivo de la finalización del año militar, la Escuela de Aviación organiza excursiones de entrenamiento que llegarán hasta las fronteras argentinas, previstos para iniciarse una mañana de agosto de 1922. Al llegar el día, Mosconi se encuentra con que la empresa norteamericana Wico (West Indian Oil Company), la única que importaba combustible para aviones en la Argentina, se negaba a suministrarlo sin pago adelantado.
El entonces coronel Mosconi se reunió con el gerente de la empresa para ratificar la noticia. Una vez confirmada, estableció que la empresa no le vendería más nafta a menos que se anticiparan los pagos, Mosconi replicó, según cuenta en su libro: "Advierta que el Servicio Aeronáutico del Ejército no debe un centavo a su compañía; que se trata de una repartición militar solvente y dependiente del Ministerio de Guerra y que, por lo tanto, no sólo me sorprenden sus manifestaciones y su exigencia, sino que las considero impertinentes y no las acepto".
En ese mismo momento, comienza a reflexionar sobre qué pasaría si ese combustible era requerido, no para una simple práctica aeronáutica, sino para la defensa aérea del territorio nacional. Más tarde comentará: "Allí, en el mismo escritorio me propuse juramentándome conmigo mismo, cooperar con todos los medios legales para romper los trusts". La decisión de Mosconi cambió la historia argentina.
Fundó YPF, creando con ella una de las obras más importantes del siglo XX a nivel mundial, que más tarde se constituiría como modelo de otras que se fundaron en el resto de Iberoamérica. También hacia esa meta iba Mosconi el 1º de agosto de 1929, cuando YPF rebajó el precio del litro de nafta y tomó "la dirección y el contralor del mercado de combustible líquido en la Argentina". El juramento de 1922, "romper los trusts" se había cumplido.
La primera destilería
Luego de que el 13 de diciembre de 1907 se descubriera en Comodoro Rivadavia el tan preciado petróleo, mientras se buscaban napas de agua para abastecer a la ciudad, fundada en 1901, el tema pasaría a ser de gran importancia nacional, pero las obras para llevar adelante las extracciones no estarían todavía impulsadas con suficientes fuerza y dinamismo.
firma el decreto con el que daría lugar a la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Esta nueva denominación encontraría su razón en una necesidad de centralizar la explotación del mineral, tanto de Comodoro Rivadavia, como de Salta, Jujuy y los recientes descubrimientos de Plaza Huincul, así como de aumentar la producción para satisfacer las demandas nacionales e internacionales que provocaba el momento de entre guerras.
Así es como, después del incidente con la Wico, Mosconi pasaría a ocupar el cargo de Director General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), tras la asunción de Marcelo T. de Alvear a la presidencia. Ya en su cargo, el cual ocupará durante 8 años, tomará decisiones determinantes en el desarrollo de la empresa, pero cada paso encontraría un sustento teórico fuerte pensado y proyectado por el mismo Mosconi. Durante esos años escribe el libro que acompañaría su obra: La batalla del petróleo. YPF y las empresas extranjeras.
Una vez en su cargo, Mosconi viaja al sur para hacer un relevamiento de la situación en que se trabaja y saber cuáles son las necesidades. Después de cada uno de sus viajes redacta informes que son entregados al gobierno, en los que constan las falencias, desorganizaciones fiscales y administrativas, así como la necesidad de suplantar a las empresas extranjeras que se encontraban explotando petróleo tanto en Comodoro Rivadavia como en Plaza Huincul.
Más tarde, en 1923, redacta un tercer informe que entrega al Ministerio de Agricultura en el que solicita la modificación de la Ley de Minas, para establecer nuevas zonas de reserva y un control estricto del mercado de combustibles. Como primer paso, con decidido entusiasmo, Mosconi proyectó la construcción de la destilería de La Plata. Esta iniciativa marcó un toque de alarma para los trusts petroleros, que iniciaron toda clase de resistencias al proyecto. Sin embargo el Congreso Nacional aprueba el contrato, se pone a disposición de YPF la suma de 24 millones en letras de Tesorería, y se firma un acuerdo con la norteamericana Bethlehem Steel Co. para la construcción de la destilería, la cual es inaugurada en diciembre de 1925, después de un año.
La destilería entra en producción inmediatamente, elaborando nafta, kerosene, fuel oil y a menos de cinco meses de su habilitación comienza la producción de nafta de aviación. El año 1926 señala la entrada de YPF en el mercado de combustibles con sus propios productos. Las ganancias capitalizadas y reservas ascienden a más de 71 millones de pesos; el beneficio líquido del ejercicio es de 6 millones. La producción fiscal de petróleo alcanza a 415.558 metros cúbicos, volumen equivalente al 76,9% del total nacional. Se importan más de 45 mil toneladas de crudo .Otra de sus grandes obras durante la gestión de Director de YPF fue la electrificación de Comodoro Rivadavia, necesaria para agilizar el modo de producción y explotación de los pozos petroleros del lugar, así como el buen funcionamiento del sector administrativo de la empresa.
Aprovechando la energía libre generada se creó, en 1927, la fabrica de latas, con maquinaria automática. Como dijera el mismo Mosconi "si se hubiese tenido que adquirir esta cantidad de latas (736.538 envases) se habría gastado más de lo que costó su fabricación en la destilería. Esta economía amortizó aproximadamente la cuarta parte del capital total invertido". Otro complemento fue la fábrica de cajones y el aserradero que representó una economía anual de más de un tercio del capital invertido en ella, obteniéndose cajones mejores que los que se compraban hechos. En 1928 se da inicio a la explotación de petróleo en Salta y debido a una intensa exploración llevada a cabo en la zona noroeste, se produjo en 1933 el descubrimiento petrolífero de Tranquitas.
Un precio competitivo para el combustible nacional
En 1927 el modelo de petrolera nacional saca del décimo puesto a la Compañía Británica de las Indias Orientales, produciendo un 6% de crudo por sobre ésta. El comentario del general Mosconi fue: "el concepto que establece el precio uniforme en todo el territorio de la Nación sólo rige en muy pocos países. Con ello consideramos haber implantado un principio de la mayor trascendencia". En tan poco tiempo YPF se había transformado en un principal promotor del bienestar general.El 1º de agosto de 1929 se resolvió rebajar dos centavos el litro y ochenta centavos por tonelada. "La trascendencia de la medida adoptada es histórica. En el preámbulo de su resolución dice que 'tomó esas disposiciones de acuerdo con directivas emanadas de Poder Ejecutivo, que se inspiran en conceptos de solidaridad nacional, fomento de las industrias de transformación, agropecuarias y de transporte, y para establecer una más equitativa relación entre los precios de producción de derivados petrolíferos y los de venta al consumidor, todo lo cual beneficiará en modo muy importante a la economía nacional'". "Desde el 1° de agosto de 1929, fecha en que los trusts petrolíferos inglés y norteamericano quedan definitivamente rotos en nuestro país, los habitantes de la República no sufren más imposiciones que las emanadas de su propio gobierno que decide libre de ingerencias extrañas en todo lo relativo al combustible líquido y empiezan a volverse tierra adentro los millones que hasta entonces tomaban el mar".
Mientras a nivel internacional los trusts subían los precios del combustible, la joven YPF se daba el lujo, a partir del 17 de febrero de 1930, de rebajarlo en seis y medio centavos por litro; lo que, sobre un consumo total anual de 800.000.000 litros, representaba $1.000.000 por semana, para la economía nacional. La importancia de estas estrategias de mercadotecnia, realizadas por Mosconi, encuentran su razón de ser en el convenio Achnacarry –firmado entre Standard Oil, Royal Dutch, Shell y Anglo Persian en 1928– regido por el principio del as is y según el cual cada empresa conservaba la posición que tenía en el mercado en el momento en que se firmara el acuerdo.
La exposición de sus ideas denotaba una preocupación por asegurar los beneficios de la explotación petrolera nacional a través de legislación adecuada. "El monopolio (sin expropiación de las concesiones existentes) acabará con los rozamientos y lucha de intereses –afirmaba el entonces titular de YPF– con los entorpecimientos y falsas canalizaciones de los trámites legales y reglamentarios de los expedientes. Acabará asimismo con la intromisión de elementos extraños en nuestra política interna, con el soborno, cada vez más alarmante. Evitará futuras complicaciones y perturbaciones en nuestra economía, en nuestro derecho y nuestra soberanía. Usufructuaremos así, íntegramente, en paz y tranquilidad, con honor y dignidad, como podemos y debemos hacerlo, los beneficios de nuestras explotaciones petrolíferas".
Pasado, presente y futuro del petróleo
Sin descuidar su pasado académico y previendo la necesidad de formar especialistas en el tema del petróleo, para un futuro no lejano, Mosconi logra que el 30 de diciembre de 1929 el Poder Ejecutivo dé lugar a su proyecto de un convenio entre YPF y la Universidad de Buenos Aires. Este acuerdo establecía que la petrolera otorgaría a la universidad la suma de $50 mil anuales para solventar los gastos necesarios para la capacitación de profesionales en la especialidad.
Así es como Mosconi se convierte en una de las figuras más importantes en la historia de la urbanización e industrialización del país. Pero como cualquier actitud comprometida con la transformación de la realidad nacional, sus decisiones y su pensamiento no concitaron sólo apoyos y generaron resistencias en el pensamiento dominante. Para muchos oficiales, la idea de una economía argentina completamente distinta de la que existía, con su base agraria y su dependencia del comercio exterior, resultaba ilusoria.
A pesar de estas opiniones encontradas, también fueron muchos los oficiales que encontraron en su figura un símbolo y un referente. No solo saludaron con aliento la tendencia hacia la industrialización, sino que se identificaron con ese incipiente nacionalismo económico que procuraba desarrollar los recursos petrolíferos de la Argentina bajo el control estatal. En su carácter de primer Director de YPF (1922-1930), Mosconi se esforzó por demostrar que los argentinos eran capaces de explotar estos recursos sin la participación de concesionarios extranjeros.
"Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas
ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera."
Para Mosconi la soberanía nacional no comenzaba ni terminaba en los discursos celebratorios de fechas patrióticas, ni era una metáfora de circunstancia. Creía que los conceptos de soberanía y nacionalidad, eran algo tangible: la defensa del patrimonio argentino, sus riquezas naturales, eran los hombres y mujeres que con su trabajo escriben las páginas más auténticas de la nacionalidad.
Fue un tenaz defensor de los intereses petrolíferos nacionales durante esos ocho años al frente de YPF. Supo impulsar la nueva empresa, no sólo multiplicando su producción sino dotándola de la estructura necesaria para el cumplimiento de sus objetivos. Luego de una prestigiosa carrera militar, Mosconi dedicó su accionar a tratar de conseguir una política que permitiera resultados positivos para el país. Y buscó proyectar, también, esa experiencia a la región.
Mosconi "contagia" su modelo a toda Iberoamérica
Previo a su viaje por varios países de América latina para difundir el modelo industrialista argentino en el tema del petróleo, Mosconi realizó algunas conferencias radiales en las que consideró las relaciones derivadas de la finalización del conflicto chileno-peruano, como ejemplo y punto de partida de sus postulados. Dijo: "en estos momentos de satisfacción para chilenos y peruanos, deben ambos pueblos escrutar con mirada avizora el porvenir, para comprender las ventajas de todo orden que significaría en el mañana el término de la cuestión de Tacna y Arica y la unión de Chile y el Perú". Y continuó: "La cordialidad, el respeto mutuo, el espíritu fraterno entre Chile y la Argentina, que han existido, existen y deseamos sinceramente se acentúen para bien común, no pueden sufrir disminución ni sentirse rozados por conceptos que expresen justas aspiraciones patrióticas".
"En las relaciones internacionales pueden seguirse dos directivas: la de las intenciones ocultas, origen de la desconfianza que conduce a un recíproco e inútil desgaste de fuerzas, a la exageración del armamentismo, que en los países de América del Sur, por el grado de su desarrollo cultural y económico, sólo es ilusión de fuerza, ya que resulta contraproducente querer acopiar armas y pertrechos bélicos si ello no corresponde al poder económico de la Nación... la inversión de crecidos caudales que, por la razón expresada anteriormente, tendrían fin provechoso si se emplearan en destinos más productivos, que son los que en realidad constituyen la base de la organización de la paz y de la guerra."
"La otra dirección es la indicada para el crecimiento armónico de nuestros organismos nacionales y la firme orientación de nuestros destinos. A ella conducen los acuerdos internacionales, las convenciones aduaneras y las vinculaciones económicas que fomentan el intercambio comercial señalando rumbos de progreso y bienestar, y que para que lleve en sí la garantía de su seguridad tiene la exigencia de una proporcionada organización militar."
"Los países de Latinoamérica que, como el nuestro, explotan petróleo y no posean yacimientos carboníferos o bien no sean éstos comercialmente explotables, deben preservar las fuentes de combustible líquido de toda influencia que no sea eminentemente nacionalista; el combustible constituye la plataforma sobre la que se levantará su futura organización industrial". En 1927, Mosconi decide que sus acciones contra los trusts petroleros no deben limitarse al ámbito nacional y proyecta la ruptura del control de las compañías petroleras internacionales a nivel continental, convirtiéndose en un precursor de los planes de integración iberoamericana. Así fue que, invitado por diferentes gobiernos de la región, inició una gira en barco en la que visitó varios países para dictar conferencias y mantener reuniones oficiales. Sostuvo como prioridad el establecer relaciones con los institutos militares de formación y fue consolidando lazos fraternales, al dejar en cada país una réplica del sable del General San Martín, como un símbolo de unidad americanista.
Primera exploración en los mares
Una de las primeras exploraciones realizadas en nuestros mares, contó con la cooperación de técnicos extranjeros, como por ejemplo José Fuchs.
En Bolivia
El presidente de Bolivia, viendo la necesidad de la importación de petróleo, hace a la Standard Oil Co. una concesión para la construcción de dos oleoductos para llevar petróleo desde Argentina hacia dicho país. Mosconi interviene sin demora, entendiendo que "la concesión es solicitada por la Standard Oil Co., de actuación conocida en el mundo entero, que en nuestro país se ha destacado por sus procedimientos nocivos a nuestra moral, a nuestra política y a nuestro bienestar, y que actualmente se encuentra en litigio ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación con la Provincia de Salta, cuyos decretos recientes restablecen el imperio de prescripciones legales desconocidas por el Poder Ejecutivo del Dr. Corbalán" (gobernador de Salta).
Este pedido le llega a él de mano del Presidente vía un memorándum de seis páginas referente a un convenio provisional de transporte; un anteproyecto de concesión de oleoducto desde la mina Mirtle, sobre el río Bermejo y Manuel Elordi, donde ha establecido depósitos y refinería la Standard Oil Co. Además, pide concesión para construir, paralelamente a las tuberías de petróleo, cañerías de agua, cañerías para conducir gas natural, que podrá ser empleado por el concesionario para cualquier uso privado o público; líneas telegráficas y telefónicas y estaciones de radio, un ferrocarril de vía angosta, las líneas de luz y fuerza eléctrica requeridas y, finalmente, los muelles necesarios en el río Paraguay o en el Paraná.
Mosconi se opone rotundamente a lo que considera tanto una violación de la soberanía nacional como de la de Bolivia: "Considero que no conviene a los intereses de nuestro país acordar la concesión de ninguno de los dos oleoductos en cuestión, el segundo de los cuales constituye un verdadero corredor de 1.500 kilómetros de longitud desde la frontera de Bolivia hasta los puertos de nuestro litoral, que se entregaría a la Standard Oil Co. para uso de ella y del gobierno de Bolivia".
"Semejante solicitud de concesión no corresponde al estado moral y a la capacidad económica, técnica e industrial de nuestro país, en virtud de lo cual el Poder Ejecutivo que nos preside, con altas miras de resguardar la riqueza de los yacimientos y defensa de nuestro patrimonio y de nuestra tranquilidad política, ha concretado y sostiene conceptos monopolistas integrales de la industria petrolífera".
"Es, sin embargo, posible dar satisfacción al pedido del Gobierno de Bolivia tomando nuestro Gobierno a su cargo la construcción de dos oleoductos, es decir, el de Aguas Blancas o Embarcación y el de Cuiba a Formosa, Santa Fe o Campana".
Torres en Comodoro
Torres y torres se yerguen en el mar y la tierra de Comodoro Rivadavia, merced a la tesonera obra del gran visionario.
En Colombia y Perú
En Colombia transmite la experiencia argentina sobre el petróleo a hombres del Parlamento y al propio presidente Abadía Méndez en momentos en que Bogotá esta discutiendo un proyecto de ley sobre explotaciones petroleras. Un periodista le pregunta cuál de los dos trusts, el anglo-holandés Royal Dutch o el norteamericano Standard Oil, era preferible por su capacidad técnica, método de trabajo y modalidades.
La respuesta de Mosconi es que "el grupo norteamericano es menos científico, más audaz e impetuoso, dispone de ilimitados recursos financieros, por lo tanto desarrolla un espléndido vigor en las empresas y no reconocen limitaciones en la obtención de sus propósitos y de allí se derivan las reacciones que provocan sus ásperos procedimientos, que comienzan con las manifestaciones personales y se extienden hasta el desconocimiento y el atropello de la soberanía de otros pueblos. El grupo europeo es más científico y metódico en sus planes y en sus sistemas de trabajo es más suave, al extremo que en ciertos momentos pasa inadvertido, más no por eso deja de obtener con habilidad las finalidades que persigue...".
"Al final de cuentas –concluye– los dos grupos son equivalentes y compararía con una cuerda de cáñamo al grupo norteamericano, y con una de seda al europeo; de modo que en respuesta a la pregunta que me hiciera, manifesté que si las dos cuerdas, ruda la una, suave la otra, han de servir para ahorcarnos, me parecería más inteligente renunciar a ambas, y concentrando nuestra voluntad y nuestra capacidad en este problema especial, de características únicas, resolverlo por nuestras propias fuerzas, haciendo con ello un gran bien que las generaciones futuras agradecerán".
Con el modelo argentino de YPF se crea YPFC (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Colombianos). En Perú es recibido por el presidente Leguía y dicta dos conferencias. A su regreso, el 26 de marzo de 1928 en declaraciones al diario La Prensa expresa su especial preocupación por "las perturbaciones que los grandes trusts producen en los pueblos en que operan".
En México
Invitado por el rector de la Universidad de México, y el Departamento de Petróleo de la misma, Mosconi viaja en enero de 1928 y brinda conferencias sobre la novedosa experiencia argentina con el petróleo. Refiriéndose al primer encuentro con el presidente, el general Plutarco Elías Calles, cuenta: "Sus primeras frases fueron de un hondo sentido: 'Ojalá, general, me dijo, Méjico no hubiera tenido nunca petróleo'. ¿Quiere el lector más gráfica y más brevemente pintado el grave problema? ¿No explicaba eso la lucha que aquel gobernante debía sostener en defensa de intereses de los cuales sabía que estaban pendientes otros, los más caros, quizá, de su pueblo, que ha sido siempre un pueblo de libertad y de sacrificio? Recordaré siempre aquellas palabras del presidente Calles y las recordaré como ciudadano argentino que desea que su patria no sufra los males de Méjico, por el único pecado de ser un país rico y aspirar una lógica situación de pueblo libre".
En la misma entrevista, Mosconi felicita al presidente mexicano por "la amplitud de miras que se revela en la manera cómo han abordado y están procurando resolver su problema petrolero, no desde un solo punto de vista, sino en todas sus fases: científica, económica, política y social. Política indudablemente salvadora y benéfica para el porvenir de su país".
" 'Al expresar a usted la profunda satisfacción que nos ha producido su visita y felicitarle personalmente por la obra que han realizado, me permito suplicarle transmita nuestro cordial saludo y haga extensiva esa felicitación nuestra a las personalidades que con usted están realizando la obra a que me he referido y que sin duda merecerá la gratitud de su patria y la simpatía, no sólo de los pueblos de la América latina, sino también de todos los que traten de colocarse en un alto nivel'. He trascripto parte de la carta que al salir de Méjico recibí del ingeniero Paredes, no sólo por el valor que sus elevados sentimientos patrióticos y sus profundos conocimientos técnicos dan a esa comunicación, sino para que el lector advierta de qué manera los hombres a quienes el país hermano ha confiado el cuidado de su riqueza petrolera están trabajando con el fin de que su patria llegue a disfrutar ampliamente de lo que en realidad le pertenece".
"El abastecimiento de petróleo para las necesidades del país es un problema que ha venido ocupando la atención preferente del Gobierno Federal con el propósito de alcanzar una solución que satisfaga los intereses nacionales en forma amplia y definitiva. El Gobierno Federal desea ofrecer una amplia oportunidad para que participen en esta organización el mayor número de elementos nacionales a fin de lograr que la Compañía Petroleros de Méjico S.A., sea una empresa genuinamente mejicana, manejada por mejicanos, para beneficio de los mejicanos".
Un gran aporte para la concreción de PEMEX, la empresa petrolera estatal, lo constituyen las ideas americanistas que Mosconi les expuso. Diez años después de aquella visita, el 18 de marzo de 1938, el presidente Lázaro Cárdenas ordenó la inmediata nacionalización de toda la industria petrolera mexicana.
También en los Estados Unidos
Luego de su recorrida por los países de América del Sur, Mosconi decide visitar los Estados Unidos para conocer algunos establecimientos de importancia dedicados a la exploración y explotación de minerales. En su recorrida, llega hasta una de las destilerías de la Standard Oil, en Bayona. Tras observar y analizar los modos de trabajo y producción llevados a cabo por esta empresa logra establecer algunos parámetros comparativos de balance positivo para Argentina.
A su regreso al país, expresa ante las autoridades nacionales y a los miembros directivos de YPF que ha llegado a conclusiones satisfactorias sobre la eficiencia del personal argentino, de las fábricas y yacimientos, así como sobre los sistemas de trabajo imperantes. Encuentra similitudes tanto en la maquinaria como en la forma de organización interna de la empresa entre un país y otro, fundamento inquebrantable para seguir adelante con sus ideas de industrialización y de independencia económica de Argentina. Pero el sueño no duraría mucho tiempo. Los difíciles años ´30 se acercaban.
Mosconi, acusado de comunista
En setiembre de 1930, cuando se produce el golpe militar conducido por el general José Félix Uriburu, el general Mosconi no acepta plegarse al mismo, lo que produce su renuncia automática a la dirección de YPF, el 9 de septiembre, fecha de su primera detención. Es que, militar comprometido con el orden constitucional, había además intentado organizar una resistencia que no encontró acogida en el depuesto vicepresidente Enrique Martínez. Tras la revolución del 6 de septiembre, con la destitución de Yrigoyen de su segunda presidencia, todo lo referente a políticas y gestiones de industrialización parece quedar en suspenso No resultaba extraordinario que Uriburu designara a un militar para la conducción de YPF, ya que así había ocurrido hasta entonces. Sí resultaba curiosa esa misma medida para la Dirección de Correos y Telégrafos y para la Administración de Ferrocarriles del Estado, cuya conducción había sido desempeñada por civiles. También resulta desconcertante, cuando en 1931, Uriburu designa a un civil en la dirección de YPF.
Pero lo que más preocupaba a quienes habían dedicado varios años de su vida al proyecto de industrialización y de nacionalización de las industrias, son las personas que acompañan al nuevo presidente. Los colaboradores de Uriburu eran, entre los más cercanos, Enrique Santamarina, vicepresidente de la Nación, accionista de Astra (perteneciente a la Standard Oil); Matías Sánchez Sorondo, ministro del Interior, presidente de la Franco Argentina Comercial y Financiera y además abogado de la Standard Oil; Ernesto Bosch, ministro de Relaciones Exteriores y presidente de la Compañía Industrial y Comercial de Petróleo (del grupo de la Anglo Persian) y presidente de Escandinavia S.A.; Ernesto Padilla, ministro de Justicia e Instrucción, director de la Germano Argentina de seguros, vocal de la compañía Técnica e Importadora; Horacio Beccar Varela, ministro de Agricultura, director de la S.A. Argentina de Comodoro Rivadavia (de capitales ingleses), síndico de Austea S.A. (subsidiaria de la Standard Oil) y abogado del National City Bank of New York, director de la Destilería de Petróleo El Cóndor, presidente de Firestone, vocal de Sol Compañía Petrolera y abogado del Frigorífico Anglo, entre otros; Octavio Pico, Ministro de Obras Públicas, con importantes cargos en las subsidiarias de la Standard Oil (Cia. Argentina de Comodoro Rivadavia y Petrolera Andina S.A.
El 6 de diciembre, Mosconi es nuevamente detenido, acusado de comunista y de querer realizar un contragolpe. Luego, se le abre un sumario culpándolo de manejar indebidamente el presupuesto de YPF. "Y ahí comienza el drama para Mosconi. El sumario abierto es la amenaza suspendida sobre su dignidad. El destierro encubierto lo coloca en una condición de prófugo. Se lo castiga por haberse atrevido a enfrentar los trusts extranjeros del petróleo, se lo destierra porque se lo teme. Y él se siente impotente, sin medios a su alcance para modificar la situación. La represión de la dictadura es despiadada. Confina, encarcela, tortura. Las libertades democráticas quedan canceladas. El proceso de subversión institucional, la limitación de las libertades que han de fatigar al país por más de un cuarto de siglo, lo inaugura el régimen uriburista. Bajo su gobierno se instalan y crean los organismos de represión en la policía y en el ejército que después otros regímenes perfeccionarán".
En realidad, el presidente Uriburu se reúne con Mosconi en la Casa Rosada para anunciarle que viajará a Europa en "misión de estudios"; así es como lo envía a Italia con el fin de seguir analizando la evolución de la aviación europea. Parecía ser, en efecto, un destierro disfrazado.
En su libro El petróleo argentino, como testimonio de sus obras y como alegato final a la acusación de aplicar indebidamente el presupuesto de YPF, Mosconi expresa: "Para conocimiento cabal de mis compatriotas, que así sabrán en detalle cómo la organización petrolífera fiscal, que en el mes de octubre de 1922 tenía una cuenta capital de pesos moneda nacional 61.969.912,722 en octubre del año 1930 elevaba esa cuenta a la suma de 228.403.788,402, logrando un aumento de pesos moneda nacional 166.433875,682 para el período 1922-1930."
José Félix Uriburu, militar y político argentino (1868-1932). En septiembre de 1930, cuando se produce el golpe militar y asume la presidencia, el general Mosconi no acepta plegarse al mismo. Inmediatamente presenta su renuncia al cargo de director de YPF, el 9 de septiembre, fecha de su primera detención. El 6 de diciembre es nuevamente detenido, acusado de comunista y de querer realizar un contragolpe. Se le abre un sumario culpándolo de manejar indebidamente el presupuesto de YPF. El sumario abierto es la amenaza suspendida sobre su dignidad.
Regreso a su país para el último adiós
El inmerecido y forzado distanciamiento lo entretiene en Europa solo durante un año. A su regreso al país, Mosconi se encuentra con el general Agustín P. Justo como presidente, antiguo condiscípulo suyo. Este lo designará Director de Gimnasia y Tiro del Ejército. Era otro simbólico desmérito. El viejo luchador quedaba relegado a un papel protocolar.
Poco después, en 1933, un ataque de hemiplejía lo fulminaría, pero la soportaría estoicamente durante casi siete años. El 31 de diciembre de ese mismo año era retirado de oficio, con el grado de general de división.
Mientras comienza los ejercicios de rehabilitación decide dejar testimonio de sus experiencias. Con la ayuda de su hermana Ernestina escribe El petróleo argentino 1922-1930 y la ruptura de los trusts petroleros inglés y norteamericano del 1° de agosto de 1929, que recibe la medalla de oro de la Academia de Artes y Ciencias de Brasil. En él expuso sus ideas centradas en una política de puerta cerrada y monopolio estatal que –según sus palabras– "terminará con la lucha entre los trusts e YPF". En ese sentido, Mosconi afirmó: "Dos organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan intereses antagónicos, destinados a vivir en una lucha de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatista. Para asegurar para nuestro país la riqueza petrolera debe encararse a fondo la cuestión, siendo ello imposible de lograr mientras el Estado no monopolice íntegramente la explotación de sus yacimientos."
Debido al éxito de este libro decide recopilar todos sus discursos en el libro Dichos y Hechos y luego redacta La creación de la Quinta Arma y las rutas aéreas argentinas, rememorando sus días dedicados a la aviación. Ya inválido, en el ostracismo político, sin dinero y sin propiedades más que la casa en la que vivía con sus hermanas, en la esquina de Aráoz y Arenales, que había sido comprada por un préstamo al Banco Hipotecario, del que aún restaban varias cuotas, Mosconi fallece el 4 de junio de 1940.
Al día siguiente el diario La Nación publica un obituario destacando las cualidades del militar: "Hace ya tiempo que una enfermedad larga había privado al país de la colaboración sobresaliente del general Enrique Mosconi. Especializado en una de las actividades productoras de la Nación, de mayor repercusión en la economía y en la industria, era un técnico de autoridad y de eficacia indiscutible. Habría sido útil en cualquier época de la República, y en las presentes circunstancias, cuando el problema del petróleo asume importancia tan singular, el fallecimiento del general Mosconi representa una pérdida sumamente sensible".
Además publicaban sus condolencias sus hermanos y sobrinos, los miembros de directorio de YPF, miembros del Aeroclub Argentino, partidarios de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), del Centro de Aviación Civil y del Círculo Militar, quienes se ofrecen a participar de la ceremonia otorgándole al general los mayores honores.
Plaza Huincul
Plaza Huincul a comienzos de la década del 30.
Una consigna: "Romper con los trusts"
A través de los libros anteriormente citados y varios trabajos periodísticos Mosconi logró explicar claramente sus ideas sobre la cuestión petrolera. En una nota publicada en Noticias Gráficas el 17 de septiembre de 1932, señaló: "El país reclama una ley que garantice al pueblo argentino el usufructo total de los beneficios derivados de las explotaciones petrolíferas y que esto se realice en la mayor tranquilidad, libre de la áspera lucha de intereses que pone a prueba, y a menudo mancha, el honor de las personas y la dignidad de las funciones públicas".
"Se trata –continuaba Mosconi– de un asunto demasiado complejo, constituido por múltiples especializaciones que deben ser consultadas para formular un proyecto que coordine con unidad de doctrina las distintas actividades que integran la industria petrolífera y defender así, esta fundamental riqueza pública, establecer el conveniente ordenamiento de su explotación y alcanzar los objetivos que imponen el presente y el porvenir económico de la Nación".
Designado titular de YPF, el general Mosconi consiguió, a lo largo de sus ocho años de gestión, que la empresa pasara de una producción de casi 350.000 metros cúbicos de petróleo en 1922 a más de 872.000 metros cúbicos en 1929, y de un capital de casi 62 millones de pesos en 1922, a uno de más de 228 millones en 1930. Defensor del patrimonio petrolífero del país, puso de manifiesto más de una vez su opinión adversa a los trusts. En el artículo anteriormente citado agregaba, a propósito de un proyecto parlamentario sobre hidrocarburos, que "es decididamente propulsor del capital privado, que en nuestro país forman casi sin excepción, empresas extranjeras filiales de los grandes trusts y, lo que es peor, descuida este proyecto la necesidad de impulsar el desenvolvimiento de YPF, colocado con respecto a los trusts en inferioridad de condiciones".
En esa oportunidad, y ante las controversias suscitadas por "el trance de acaparamiento" de la Standard Oil –efectivizada mediante la concesión petrolífera en Salta– señalo: "me aferro ahora más que nunca al concepto de puerta cerrada y monopolio que terminará con la actual lucha de predominio entre los trusts e YPF, lucha cuya aspereza irá siempre en aumento".
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