viernes, 30 de noviembre de 2012

Hoy cumpliría cien años quien fue símbolo del espectáculo nacional:HUGO DEL CARRIL


La predilección que el cine nacional tuvo, en alguna época, por la recreación de la historia del tango, habilita algunos ligeros y voluntarios anacronismos.
En la pantalla, la imagen de Hugo del Carril apareció varias veces asociada a las primeras décadas del siglo XX porteño, desplazamiento que le sentaba a la perfección a su estilo de galán-cantor (ejerció los dos roles con sutileza exquisita). Lo hemos visto defendiendo el honor del proscripto tango criollo o contrabandeando un 2x4 en el salón del piano de una ruborizada damita-joven, y aún en épocas del proto-tango, cantando bajo la lona del circo o pulsando en la guitarra la introducción de unas décimas payadoriles, iluminándose a candil, trasladándose en coche a caballo o gastando polainas. Mejor no podría reencarnar el repertorio, la estética y la épica fundadora de aquel tiempo.
Sin embargo, el tango ya había traspasado los zaguanes y entraba adecentado a los círculos de la élite, para cuando Piero Bruno Hugo Fontana nació, el 30 de noviembre de 1912. Precisamente ese año el tango había sido aprobado por la aristocracia porteña reunida por el barón Demarchi en el Palais de Glace, tras escuchar a la orquesta típica de Genaro Spósito y ver bailar a dos parejas.
Lejos de ser un pionero, Hugo del Carril podría ser considerado epígono de una época del espectáculo nacional: la que en los años ‘30 y ‘40 unió al tango y el cine como industrias florecientes. El tramo que le tocó recorrer comenzó justo donde moría la huella de Gardel, y llegó hasta la marquesina de S iempre fuimos compañeros , compartida con Donald (el del sucundum ) en la era del eastmancolor , pasando por algunas de las mejores páginas del repertorio del tango-canción de las décadas doradas. No exageraba al afirmar: “Hice mucha acrobacia dentro del arte popular...”.
Piero Fontana, nacido de un matrimonio de inmigrantes italianos y criado por una pareja de inmigrantes franceses, selló sus primeras lealtades en el barrio de Flores, con amigos que conservó toda su vida y paisajes a los que siempre siguió apegado. Comenzó como speaker en Radio El Pueblo, donde hacía algunas intervenciones como estribillista de las orquestas que se presentaban en vivo, procurando variar el seudónimo y el estilo: Hugo Font, Carlos Cáceres, Pierrot, Oro Cáceres...
Su primera grabación -como estribillista de la orquesta de Edgardo Donato- es de 1935, precisamente, el año de la muerte de Carlos Gardel. En la carrera por imponer un sucesor de Gardel, Luminton apostó fuerte a Hugo del Carril, cuyos talentos se fueron revelando como en un juego de cajas chinas: el disco lo mostró como un cantor delicado y singularmente maduro (se diría que nació maduro); el cine descubrió su prestancia; por añadidura, y esto ni en sueños se pretendía de un cantor-galán, resultó ser buen actor.
En su plenitud vocal sin vanaglorias, tanto como en la digna economía de su voz menguante, Del Carril puso la técnica al servicio de los matices. Se formó entre 1935 y 1942 con la soprano napolitana Elvira Colonnese -que a finales del siglo anterior había inaugurado el Teatro Argentino de La Plata-. Si el tango dramático convenía a su caudal excepcional, la cuerda romántica y la milonga suburbana eran por igual afines a su sensibilidad, y ocasionalmente amplió el arco de géneros en la tradición del cantor nacional -hizo cueca, pasodoble, candombe, bolero-. Sus acompañamientos más habituales en los discos fueron la orquesta dirigida por Tito Ribero, y las guitarras, amoldadas a un fraseo acompasado al que se sujetaba por convicción. De su versatilidad no hay dudas: podía alternar el melodrama con la picardía, la sobriedad con el swing, una campera melancolía con una marcha sindical.
Por encima de formidables versiones - Yo soy aquel muchacho , Esta noche me emborracho , la sublime grabación de Betinotti que entrama la milonga urbana con la milonga payadoril, su favorita Madame Yvonne , por mencionar un puñado-, Hugo del Carril será para siempre “la voz de la marcha”. Se dice que Homero Manzi lo acercó al ideario del peronismo, y que por mediación de Nelly Omar volvió a entrar en contacto con Eva Duarte -con quien había compartido el set de La cabalgata del circo -. En 1949 cantó los Versos de un payador a la señora Eva Perón y los Versos de un payador al General Juan Perón , de Manzi, además de grabar Los muchachos peronistas , con orquesta de Domingo Maraffiotti y coro de Fanny Day.
“Los sueños de mi padre y de mi abuelo, los cristalizó Perón. Entonces: ¿cómo puedo dejar de ser peronista?”, decía. Sus propios sueños quedaron truncos. Después del golpe que derrocó a Perón en 1955, Del Carril fue preso y perseguido (antes, lo había proscripto el temible subsecretario de Informaciones de Perón, Raúl Apold).
“Muchas de mis aspiraciones artísticas fueron envejeciendo conmigo”, cavilaba. Con una sosegada resignación, observó: “El tango perdió su idioma propio. Perdió la imagen y el argumento del arrabal, del suburbio de adoquín, barro y lata...”. Al recibir a la decaída diva Fanny Navarro en el set de La calesita , en 1962, la animó con nostálgico entusiasmo: “Hay olor a cine de antes...”.
Murió el 13 de agosto de 1989.

martes, 27 de noviembre de 2012

Carlos Gardel y Frank Sinatra: una anécdota desconocida


En 1934 Carlos Gardel estaba viviendo en la ciudad de Nueva York. Había llegado desde Francia, contratado por la cinematográfica Paramount a fines de realizar una serie de películas para el público hispanoparlante.

El periodista Mario González, desde Perú nos envía este artículo, sobre esta anécdota desconocida para la gran mayoría.

Entre filmación y filmación Carlitos mataba el tiempo cantando por radio. A principios de ese año la prensa neoyorkina anuncia que habrá dos nuevos programas en la cadena WEAF-NBC a partir del 14 de enero, los cuales serán un programa semanal con la orquesta de Richard Hommer y la segunda nueva programación incluirá la presentación de Carlos Gardel, barítono argentino (textual), todos los día a las 21 horas.

La National Broadcasting Corporation (NBC) era un poco como Radio Belgrano en la Argentina : ni tan populachera como Radio Porteña ni tan finoli y nariz levantada como Radio El Mundo. Decenas de millones de yankis seguían sus programas de costa a costa tratando de olvidar las penurias
Es entonces que a ver y escuchar el programa de Gardel llega una noche de ese gélido invierno de 1934 un muchacho venido de la barriada de Hoboken en la vecina Nueva Jersey.

Se trata de Francesco Albertino Sinatra Agravantes, hijo de genovesa y siciliano que a sus apenas 18 años de edad no ha dejado macana sin hacer: ha sido expulsado la escuela tras innumerables amonestaciones por su caracter provocador. Sus incursiones laborales: camionero, repartidor de diarios, cadete, etc. terminaban siempre en el abandono de todos esos trabajos.

Al filo de la ley, es un pibe rápido pa los mandados, sobre todo los de los mafiosos de cabotaje, lo que le lleva a tener mas de una entrada en las comisarías. En plena juventud, Frank Sinatra anda a los tumbos por la vida.
Si esa noche concurre a los estudios de la NBC a escuchar a Gardel, es un poco porque le gusta la música y un mucho porque quien le insiste en ir para alejarlo de las malas compañias, es su novia Nancy Barbato, que tambien desciende de inmigrantes italianos, nacida en Nueva Jersey.

Sinatra queda embelesado al escuchar a Gardel y cuando termina el programa se atreve a acercarse junto a Nancy para saludarlo. Medio en italiano y medio en castellano se establece el diálogo. Gardel le pregunta a que se dedica y Sinatra calla, notandosele avergonzado.

Nancy entonces le cuenta a Gardel que su novio está desperdiciando su talento ya que tiene una voz muy hermosa, y en vez de cultivarla anda todo el día con otros muchachones de dudoso vivir. Gardel entonces le pone una mano en el hombro y le dice a Sinatra: -"Mirá ragazzino, cuando yo tenía tu edad, andaba allá en Buenos Aires como vos andás ahora en Nueva York. Pasaba todo el día en compañía no muy recomendable cerca del mercado de Abasto, con squenunes como los que vos frecuentás.

Especialmente con unos malandrinos genoveses, los fratelli Traverso, cuyo padre tenía una fonda llamada O´Rondeman, que era una guarida de la Mano Negra , la Camorra y tutti cuanti. Logicamente cada dos por tres me portaban en galera. No te voy a decir que ahora soy un santo, pero el cantar no solo me dio fama y fortuna, también me apartó de ese ambiente donde solo me esperaba pudrirme en la carcel o morir violentamente".

 Sinatra lo escuchaba atentamente y en algún momento se atreve a preguntar: -"Mister Gardel, ¿usted que me aconseja que haga?".

 Gardel le contesta: - "Por lo pronto ragazzino, aprovechá que estás aquí en la radio y anotate en un concurso de cantantes que creo que se llama "Major Bowes Amateur Hour". Hacelo ragazzino que con probar nada se pierde".

Sinatra le hizo caso Se presentó a ese concurso acompañando al trío Three Flashes, que para la ocasión se hicieron llamar Hoboken Four (todos vivían en ese barrio de Nueva Jersey) y ganaron el primer premio, lo que les llevó a una gira patrocinada por el programa. No obstante, por desavenencias con el resto de sus compañeros, a los tres meses Sinatra abandonó la gira. Pero ya la simiente de su fulgurante carrera artística estaba plantada gracias al oportuno consejo que le diera ese barítono argentino en los pasillos de la NBC.

Muchos años después de estos episodios, el consagradísimo en todo el orbe Frank Sinatra llegó en agosto de 1981 por primera vez y unica vez a la Argentina y debutó en el Luna Park de Buenos Aires ante 20.000 personas en un concierto que interpretó sus más famosas canciones. Se sintió muy identificado con nuestra gente.

Afirmó que apreciaba a los argentinos. Le gustaba el asado y el vino -de hecho, lo calificó de excelente-. Según La Voz , el espectáculo que dio en el Luna Park fue uno de los mejores shows que había hecho desde hacía mucho tiempo. Cuando subió al escenario, comentó: -"Se me puso la piel de gallina". ¿Por que tanta generosidad con este pasi al que recién llegaba y no estaría en el mas que unas cuantas horas.

Muy pocos supimos que el día anterior, convenientemente camuflado para tratar de pasar de incógnito se hizo llevar hasta la zona del Abasto. Había pedido previamente al agregado cultural de la Embajada de EE.UU. que lo acompañaba, que tratara de ubicar donde había estado el café O´Rondeman. Este lo condujo a la esquina de Aguero y Humahuaca, donde un terreno baldío dejaba ver entre yuyales viejos cimientos.

En la fría tarde porteña, Sinatra sacó de su sobretodo una amarillenta entrada de un espectáculo radial de 1934, la besó, la puso en tierra y para asombro de todos chapurreó en un castellano casi fonético : -"¿Dónde estarán Traverso, el Cordobés y el Noy, el pardo Augusto, Flores y el morocho Aldao… los guapos del Abasto rimaron mi cantar".

Y en voz fuerte para que todos lo oyeran La Voz agregó: -"thanks for helping me to live, Mister Gardel".

Carlos Di Sarli El Señor Con Alma de Niño se presenta en IX Feria del Libro Lunfardo y Tanguero


El viernes 14 de diciembre a las 17hs se presentara en Buenos Aires , en el marco de IX Feria del Libro Lunfardo y Tanguero(en la Academia Porteña del Lunfardo Estado Unidos 1379) la primera obra biográfica del maestro Carlos Di Sarli, pianista, compositor y director de orquesta bahiense que trascendió todas las fronteras con su música y obra.
Obras como “Bahía Blanca”, “Milonguero viejo” o “Nido gaucho” son sólo algunas de las maravillosas páginas que Di Sarli legó a nuestra música popular. Tuvo una vida breve y signada por injusticias humanas que relegaron su recuerdo y evocación durante décadas.
Eduardo Giorlandini, abogado de profesión, profesor universitario, miembro de la Academia Porteña del Lunfardo y conferencista; Gabriela A. Biondo, Lic. en Comunicación Social y cantante y José Valle, Lic. en Historia, empresario, productor de espectáculos y representante de artistas, fueron los encargados de reivindicar la figura del maestro tanguero y comenzar a reducir la deuda que los hacedores y difusores del tango guardan con Di Sarli.
“CARLOS DI SARLI, El Señor con Alma de Niño” es la primera biografía que se escribe del músico y es realmente una obra muy completa, de sencilla lectura y confiable contenido. Las dos hijas, Dora y María Cristina, y la viuda de Don Carlos, María Amelia Gómez, fueron parte importante en la producción de este libro ya que aportaron todas las fotografías que allí pueden verse y el testimonio del artista íntimo.
¿Cómo era Di Sarli puertas adentro de su casa?, ¿cómo fue su camino hacia la fama?, ¿cómo vivió la cruz de los comentarios injuriosos?, ¿quién o quiénes fueron los promotores del agravio?, ¿cómo era su desempeño como director de orquesta?, ¿cuál es el secreto de su estilo?, ¿por qué grandes como Aníbal Troilo lo llamaban “maestro de maestros? Éstos y muchos otros interrogantes pueden ser saldados con la lectura de esta novedosa obra.
Un libro infaltable en la biblioteca de los amantes del tango y de aquellos sentimentales que quieran descubrir las grandes personas que pueden esconderse detrás de las más importantes estrellas del arte.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Alberto Barceló El Taita De Avellaneda

Sra. Mariana Boloque (esposa de Barceló), el Sr. Alberto Barceló  Dr. Uberto F. Vignart y Dr. Manuel A. Fresco

Alberto Barceló (1873-1946), diputado y senador nacional conservador, gobernó Avellaneda a discreción, y durante casi medio siglo grabó en su territorio un estilo que hasta hoy es difícil de borrar: política y delito. 
El 22 de octubre de 1933 una multitud marchaba por la avenida Mitre llevando en andas un féretro cubierto por la bandera nacional. Aguardaba al cortejo en el cementerio el intendente Alberto Barceló, que desde 1909 era el hombre más poderoso de la ciudad. ¿Quién era el muerto? ¿Quizás otro dirigente político?
Dentro del ataúd de caoba se iba de este mundo Juan Ruggiero, conocido como Ruggierito, el pistolero que manejaba el juego clandestino, la prostitución y la violencia política en la ciudad. Había sido acribillado en la vereda de la casa de su amante, en Dorrego 2049 de Crucecita, desde un auto.

Avellaneda se creó en 1906, durante la gobernación de Marcelino Ugarte. Antes se llamaba Barracas al Sur, y sólo la separaba del barrio porteño de Barracas un angosto y pestilente brazo del río. Al comienzo habían sido unos ranchos de barro y paja. Se fueron juntando, a un lado y otro del Camino del Sur (que más tarde se llamó avenida Mitre), fábricas y talleres asentados sobre unas tierras que con frecuencia se inundaban.

Saladeros, luego frigoríficos. En 1933, cuando se firmó el pacto Roca-Runciman, la Argentina proporcionaba el 60% de las importaciones y el 30% del consumo total de carnes en el Reino Unido. En 1856, en Barracas al Sur vivían 5099 vecinos. En 1947, el censo de Avellaneda registraba 273.839 habitantes. Entre 1870 y 1960, la población creció treinta y cinco veces cuando en toda la Argentina en ese lapso lo hizo diez veces y en Estados Unidos, cuatro.

¿Cómo se gobernaba un lugar semejante, barriada proletaria a veinte minutos de la avenida Corrientes, El Dorado de aventureros, capital del delito y semillero de fortunas rápidas? Para contestar esa pregunta habría que repasar toda la historia de la Argentina, pero me limitaré a la figura de Alberto Barceló (1873-1946), un hombre que estuvo estrechamente asociado al poder en Avellaneda.

Descendía de un catalán de Arenys de Mar que fue comerciante en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y socio de Justo José de Urquiza. El abuelo de Barceló se vino a Barracas al Sur montando un parejero y con una lanza que le había regalado Urquiza en la diestra.

Por lo menos seis hermanos de Alberto Barceló tuvieron cargos en Avellaneda. Dos de ellos, Domingo y Emilio, ocuparon también la intendencia, y otros fueron jueces de paz, diputados provinciales, comisarios. Ya a comienzos de siglo, el nombre de Alberto Barceló pesaba en la política, bajo el influjo de Adolfo Alsina y de Carlos Pellegrini.
Barceló fue diputado y senador provincial, senador nacional y candidato a gobernador para las elecciones de 1940, anuladas por la intervención decretada por el presidente Roberto Ortiz. Fundó su propio partido, el Provincialista (1923). Tras el golpe de Estado de 1930, se integró en una confederación conservadora: el Partido Demócrata Nacional.

Entre 1909 y 1917 fue intendente de Avellaneda, y volvió a serlo en 1924, 1927 y 1932, hasta que en los años 40 su estrella se fue apagando. Si bien para Helvio I. Botana, ahijado de Barceló e hijo de Natalio, el fundador de Crítica, "la generosidad (de Barceló), no restringida por la política, se derramaba en sus opositores", éstos no le ahorraron improperios.

"Señor de horca y cuchillo" le dijeron, por ejemplo, durante un debate en el que se discutió su diploma de senador provincial. Barceló podría haber suscripto lo que dijo de sí mismo Al Capone: "Soy un fantasma forjado por millones de mentes". El gángster de Chicago, una ciudad con la que se comparó Avellaneda, era considerado en los años 30 el Enemigo Público Nº 1, pero era un ciudadano de conducta privada tan virtuosa que finalmente sólo pudo ser condenado por evadir impuestos.

Anécdotas de Barceló hay muchas, y más de una quizá la inventó él mismo. Se decía, por ejemplo, que sus enemigos lo citaban por la noche en parajes solitarios y oscuros, a los que siempre acudía solo y donde nunca había nadie.

El poder de Alberto Barceló se basó en el progreso indiscriminado y caótico de Avellaneda, en la creación de empleos, lícitos o ilícitos, y en el favor como contraprestación política, así como en la aniquilación drástica de los rivales.

Barceló era un hombre de acción, y si hubiera leído algunos de los análisis ideológicos que se hicieron de su política, seguramente hubiera sonreído con escepticismo. Pero, ¿quién era Ruggierito?

Juan Nicolás Ruggiero, hijo de un carpintero napolitano, a los 14 años ya pegaba carteles para el comité conservador de don Alberto. Luego pasaba por la Intendencia de Avellaneda a buscar la comida que los conservadores repartían a los pobres. Ruggierito ganó fama cuando sostuvo un tiroteo con bandas rivales en la vereda de un burdel regenteado por don Enrique Barceló (llamado Enrique el Manco), hermano del caudillo, del que Ruggierito era custodio.

Ruggierito se hizo un nombre como pistolero audaz y fiel a la causa. Su cuartel general estaba en el comité de la avenida Pavón 252. Por las dudas, mantenía siempre algún negocio legal como tapadera; por ejemplo, la concesión de líneas de colectivos en Avellaneda. En su documentado y ecuánime Barceló, Ruggierito y el populismo oligárquico (1966), Norberto Folino transcribe un diálogo con el ex periodista y ex comisario Esteban Habiague, a quien Barceló, en recompensa por los servicios prestados, hizo diputado provincial. Habiague pinta así a Ruggierito:

"Retacón, medido, de una guapeza contenida pero evidente, sabía hablar. Se codeaba con los hombres de gobierno... Si algún opositor se ponía un poquito pesado en un comicio, si algún principista ciego se empecinaba en denunciar este negocio municipal, ahí estaba Ruggierito y sus muchachos de gatillo rápido. Ya don Alberto, con esa gran muñeca que todos le reconocían, hablaría luego al juez de turno en la tertulia del Jockey. De Avellaneda, en esa época macanudísima, nadie entraba a pudrirse en Sierra Chica" (sede de un penal).

El prontuario de Ruggierito incluía antecedentes por robo, juegos prohibidos, abuso de armas, lesiones y homicidio, por lo menos. En la época hubo otro matón célebre, Julio Valea (el Gallego Julio) que trabajaba para los radicales, y cuyo asesinato por un tirador emboscado en el hipódromo de Palermo algunos adjudicaron a Ruggierito (total, ¿qué le hacía una mancha más?). El Gallego Julio estaba en el paddock mirando a su caballo Invernal, que disputaba la última carrera, cuando lo alcanzó la bala.

Según el diario Crítica, "en menos de tres años, se cuentan más de cuarenta crímenes sin que uno solo haya sido esclarecido".

¿Quién mató a Ruggierito? ¿Fue un ajuste de cuentas? Nunca se supo. Se sospechó de Barceló como instigador, pues en un acto político en el barrio La Mosca se habían escuchado gritos de "Barceló, no; Ruggierito, sí". Al anunciar el crimen, Crítica calificó a la víctima como "asesino" y el diario vespertino rival, Noticias Gráficas, como "dirigente conservador". Juan Ruggiero le había comprado una casa a los padres en Ranelagh (provincia de Buenos Aires) donde existió muchos años una estatua de cuerpo entero erigida en su memoria.

Conservadores y radicales vivieron peleados, pero a veces se mezclaron. Hipólito Yrigoyen, a quien Barceló combatió y odió, solía incursionar en Avellaneda, e incluso vivió allí, en la esquina de Beruti y Belgrano.

En 1921, el puntero radical Ángel Bálsamo, que actuaba en Villa Pobladora, fue asesinado a balazos y puñaladas. La prensa acusó del hecho a los partidarios del entonces candidato conservador a la gobernación, Rodolfo Moreno (h.). Los autores materiales e intelectuales del crimen nunca fueron conocidos.

El diario El Pueblo, ya en 1911, al hablar del auge de la delincuencia en la ciudad fomentado por el poder de los Barceló, decía que las "hordas de Atila o Alarico habían entrado en Avellaneda".

A esta mala vida se sumaban la creación, en 1932, del Partido Fascista Argentino, cuya sede estaba precisamente en Avellaneda, y las andanzas de los grupos paramilitares promovidos por la Legión Cívica Argentina, que salían a castigar judíos. Sobre las hazañas de algunos policías escribió Beatriz Guido un espeluznante episodio en Fin de fiesta, cuando el comisario Antonio Requena aprieta a un político rival, que grita a sus verdugos "¡Redobloneros, matones, sirvientes de ese hijo de puta de Braceras". Ficción con fuertes dosis de realidad.

El historiador Miguel Ángel Scenna define el gobierno municipal de Barceló como "duro, implacable, paternalista, mechado de violencia, fraude y corrupción", pero en su gestión abundaron las obras públicas, se hizo el primer censo municipal y se inauguró el Hospital Fiorito, construido en parte con la donación de 625.000 pesos hecha por los hermanos Fiorito, rematadores de la zona que lotearon tierras y las vendieron a plazos a muchos obreros y empleados.

Las chimeneas de las fábricas, el Riachuelo, los pajonales de la Isla Maciel fueron inmortalizados en los cuadros de artistas como Fortunato Lacámera. Avellaneda era la ciudad de la industria. Junto con los frigoríficos La Blanca, inaugurado en 1902, o Wilson, en 1914, prosperaban prostíbulos y casas de juego, a los que la policía otorgaba protección.

Según la ordenanza de 1909, los burdeles debían establecerse en ambas aceras de la calle Saavedra, entre las de Lavalle y Montes de Oca, tener las ventanas y celosías siempre cerradas, aunque "las piezas debían estar convenientemente ventiladas, tener una altura de 3,50 metros y una capacidad de aire de 30 metros cúbicos".

En la Isla Maciel (donde nació Ruggierito, en 1895) funcionaba el célebre lupanar El Farol Colorado, con pupilas francesas y polacas, importadas por la organización de trata de blancas Zwi Migdal, la misma que tenía desde 1911 un camposanto propio que el pueblo llamaba el Cementerio Rufián. A ese "...turbio atracadero de la gente nochera" dedicó Enrique Cadícamo un poema:


Ahí bajaba del bote la runfla calavera,

a colocar su línea y tirar su espinel,

se llamaba ese puerto El Farol Colorado,

y en su atmósfera insana, en su lodo y su

intriga,

floreció la taquera de la lata en la liga,

de camisa de seda y de seno tatuado.

Carlos Gardel frecuentaba los comités conservadores de los años 20 y 30, y solía cantar en fiestas y actos preelectorales. Hay fotos en las que aparece Gardel junto a Barceló y Ruggierito. Simon Collier, en su biografía del cantante, admite que el intendente de Avellaneda pudo haberle conseguido a Gardel documentos de identidad que le permitieron a éste zafarse del servicio militar en Francia, donde era requerido por haber nacido en Toulouse.

También según Collier, el jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires Cristino Benavídez quizás ayudó a Carlitos, pues se conocían de ciertas noches bravas en el cabaret Armenonville. En 1930, Gardel había grabado el tango Viva la patria, de exaltada adhesión al golpe de Estado de 1930.

Desde 1918 regía la ley Sáenz Peña, que establecía el voto secreto y obligatorio, pero las elecciones eran una parodia de democracia. Estos eran algunos de los métodos usados para adulterar los comicios: urnas de doble fondo, recuento tramposo de los votos, intimidación a los votantes por matones, tráfico con libretas de enrolamiento de ciudadanos muertos (un político valía por la cantidad de libretas que consiguiera, y se dice que el puntero conservador Cayetano Ganghi le llevó un día a Carlos Pellegrini, en carretilla, doscientas libretas, para conseguir su aprobación).

La oposición a los conservadores bautizó el sistema -que a veces también usó- como fraude oligárquico. Los conservadores dieron vuelta el término: lo llamaron fraude patriótico, y muchas veces lo justificaron sin pudor.

Manuel Fresco (1888-1971) fue un político unido a Barceló, lo mismo que el presidente (general e ingeniero) Agustín P. Justo. Fresco, médico de profesión, fue concejal en Avellaneda y Morón, gobernó la provincia de Buenos Aires entre 1936 y 1940 y realizó obras públicas como la ruta 2, el casino de Mar del Plata, la cárcel de Olmos y muchos kilómetros de caminos.

Su sucesor debía ser justamente Barceló, pero Ortiz intervino la provincia y anuló las elecciones, que para no variar habían sido fraudulentas. "La mera agregación numérica de votos... emitidos en el sigilo y la oscuridad, no confieren por sí mismos ni autoridad, ni estabilidad, ni aptitud, ni principios fecundos de acción", dijo en la Legislatura de la provincia Fresco, que años después creó un partido, la Unión Nacional Argentina Patria.

Don Alberto Barceló

Historiadores, cronistas y biógrafos suelen coincidir en que Barceló practicaba la violencia política, fomentaba la corrupción y servía dócilmente a los ricos, pero también admiten su popularidad. Ya en diciembre de 1915, durante un debate parlamentario, el diputado socialista Enrique Dickmann se planteaba el dilema que los adversarios de Barceló no terminaron de resolver, por lo menos hasta 1946:

"En Avellaneda domina una dinastía inconmovible que tiene sobre el pueblo un poder de sugestión... inexplicable, porque los señores Barceló jamás han hablado, jamás han dicho una palabra, parece que son mudos...; la mayoría del pueblo de Avellaneda está con ellos, caso único en la democracia del mundo".
Ese uso del silencio acerca a Barceló a su enemigo Yrigoyen (pero no hay que olvidar que Yrigoyen tuvo dimensión nacional y Barceló no pudo salir de Avellaneda). Barceló, señala Folino, "no es hombre de fortuna, ni orador, ni escritor, menos un ideólogo, tampoco un profesional de éxito". Entonces, ¿cuál fue su secreto?

El 11 de octubre de 1945, el coronel Juan Domingo Perón arengó a 50.000 partidarios casi en las puertas mismas de la residencia (un palacio) que se había construido Barceló en Avellaneda, y que alternaba con su mansión de vacaciones en Monte Grande. "Soñamos con un futuro en el cual el pueblo nombre a sus representantes... eligiéndolos no entre los más hábiles políticos ni entre los más camanduleros para hacer un fraude, sino entre los que hayan probado que son honrados y leales a la clase trabajadora."

El título de la novela de Beatriz Guido alude a que la fiesta de la oligarquía argentina terminó con Perón: en la escena final del libro, que Leopoldo Torre Nilson convirtió en un film, los nietos de Braceras (Barceló) cruzan el puente hacia la Capital, huyendo de Avellaneda; el viejo caudillo ha muerto y algo está surgiendo: los seguidores de un coronel también cruzan el Riachuelo.

Como la historia suele replantear de manera tozuda parecidos interrogantes, el lector de 1998, al leer esta crónica, puede hacerse, junto al autor, estas preguntas: ¿terminaron los caudillos?; ¿terminó la política asociada al delito?; ¿terminaron todas las formas de fraude, el cargo público como prebenda, el favor personal como contrapartida del voto, el negocio privado asociado al negocio público?

Mientras tanto, la saga de Alberto Barceló, Juan Ruggiero y la antigua Barracas al Sur puede revisitarse con nostalgia en muchos testimonios del arte argentino. Por ejemplo, en los versos de José González Castillo que cantó Carlos Gardel:


Una noche en Barracas al Sur,

una noche de verano,

cuando el cielo es más azul

y más dulzón el canto

del barco italiano...

viernes, 23 de noviembre de 2012

DISTINCIONES A PERSONALIDADES Y DIFUSORES EL DIA NACIONAL DEL TANGO EN EL CONGRESO DE LA NACION


El próximo 11 de diciembre a las 18 hs El Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional será escenario de un merecido homenaje al tango  en su dia.
Esta ha sido una iniciativa del Diputado Nacional Dr. Alberto Asseff junto con el Centro de Estudios de los Intereses Nacionales y el Sec. de Relaciones Institucionales de dicho ente, José A. L. Valle quien se ha ocupado de la producción del espectáculo y el diseño de las distinciones.
El elenco que brindará su talento musical está compuesto por Carlos Morel, Gaby “La Voz Sensual del Tango”, Nora Roca, Vanina Mazzara.  el bailarín Jesús Velázquez, Patricia Malanca, Francisco "Pancho" Britos, Florencia Albanesi, Geraldine Trenza Cobre, Valeria Cotado,Eduardo Rotela, Luciana Panaino, siete cuerdas dúo Ximena Gimenez y Christian Fresno ,Norberto Vogel; la conducción estará a cargo de Juan Imperial.
El CEIN distinguirá por su trayectoria en dicha ocasión a  Horacio Salgan, Raul Lavie, Guillermo Blanc, Angeles Ruibal, Juan Carlos Godoy,Oscar Ferrari(in memoriam),Silvio Soldan,Ricardo Ostuni,Gabriel Soria, Nestor Pinson, Mario Grossi, Ernesto Baffa, Raul Daniel Ganci, Leopoldo Federico,Jose Angel Trelles, Francisco "Pancho" Britos,Maria Jose Mentana y Nelly Vazquez

 Y por la difusión de la música ciudadana a Revista La Milonga Argentina, Eduardo Aldiser, La 2x4 - FM 92.7 - Radio de Tangos de la Ciudad de Buenos Aires , Revista Dios Tango,Revista El Tangauta y a Gabriela Miguel (por su trabajo para la inclusión del tango en la educación) y al programa “Por Bahia” que emite canal 9 De Bahia Blanca por la difusión constante de la cultura Nacional.
Corría el año 1965 cuando al autor, compositor, productor musical y promotor artístico Ben Molar le surgió la idea de impulsar la instauración del 'Día Nacional del Tango', que actualmente se festeja en todo el mundo cada 11 de diciembre, en conmemoración a las fechas de nacimiento de los creadores de dos vertientes del tango: el cantante Carlos Gardel, ídolo y figura representativa del tango y Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género.
Ese mismo año Molar presentó la propuesta a la Secretaria de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Y recién once años más tarde, el 29 de noviembre de 1977, se promulgó el Decreto Nº 5830/77 por el cual se instauraba esta efeméride. En diciembre de ese año se aprobó el decreto a nivel nacional que estableció el 11 de diciembre como el 'Día Nacional del Tango'.
El Tango es una expresión cultural, que tiene su origen en la fusión de aportes afroamericanos, criollos y de inmigrantes europeos. Considerada una de las principales expresiones de la identidad de los habitantes rioplatenses surgida en el 1800 en los suburbios de Buenos Aires y Montevideo, Uruguay actualmente su popularidad se ha extindido por todo el mundo. En muchos rincones de Europa, Japón y los Estados Unidos existen músicos, bailarines y cantantes de los más diversos orígenes que se sienten atraídos por los compases del 2X4. En el año 2009, a partir de la presentación conjunta de las autoridades gubernamentales de Buenos Aires y Montevideo, un Comité Intergubernamental de la UNESCO, reunido en la ciudad de Abu Dhabi (Emiratos Árabes) declaró al Tango como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

martes, 20 de noviembre de 2012

Algo más acerca de Gaby Por Eduardo Giorlandini



He escrito y expresado oralmente en varias ocasiones sobre las cualidades y virtudes esenciales que Gaby manifiesta como cantora; ahora deseo desarrollar un poco más algunos de los rasgos que la distinguen, relacionados con la estética del tango.
Su interpretación es óptima porque suma a su dicción, al color de su voz y su gestualidad muy bien lograda, armoniosamente sentimientos que son una proyección de la circunstancia, el paisaje, los personajes y, en fin, la historia o el drama de la letra cantada.
Su expresión podría asemejarse a una realidad que se proyecta en plenitud, con la dinámica propia de la vida entera, de lo que comunican las letras de la canción popular de todos los tiempos de nuestro derrotero cultural, artístico, literario, musical, bailable e interpretativo. Posee atractivos, carisma, gracia y simpatía; canta naturalmente.
Hablemos, también, de la integralidad del fraseo musical y gramatical, así como de un estilo particularísimo; basta escuchar uno o dos temas, para distinguirla, siempre llegadora y renovadora; es como el agua de un río que transita el cauce de los tangos eternizados por su voz sensual y con insoslayable amor.
Poco se habló del fraseo gramatical y particularmente de la acentuación y diversidad de expresiones –agregados expresivos, interjecciones y variados aditamentos más allá de lo escrito en la letra-; en la acentuación lo que parece una imperfección, pero apuntan a un sano criterio estético. Nótese esto: la guitarra es un instrumento imperfecto pero las notas o acordes pulsados anteriormente, un poco siguen resonando en la caja al tocarse otros siguientes, lo que provee contenidos armónicos.Creo que no hay absolutos, pues el fraseo musical tiene excepciones, por caso el rubato (tempo, ´tiempo´ o ´tiempos´: mayor o menor velocidad, que puede ser lento, presto, allegro, etcétera), del que es ejemplo representativo la orquesta de Osvaldo Pugliese. ¿Acaso puede compararse una orquesta con una cancionista? ¿Acaso, Aníbal Troilo no dijo que la orquesta debía cantar como Gardel?
En cuando al estilo de Gaby, cabe decir que todo intérprete lo tiene, porque es el modo de expresar; en Gaby, decimos que es especialísimo porque no imita, no sigue una línea determinada presente en muchos cantores y que propenden, en casos, a una cierta estandarización. Por tal se ha dicho, también,  que quien se aparta de Gardel no llega al éxito.
Como no es mi intención caer en esa tesitura, baste expresar que Gaby merece el mayor éxito en su carrera.

 

viernes, 16 de noviembre de 2012

BARES DE BUENOS AIRES



Están allí, dispersos y solitarios, como museos vivientes que guardan la costumbre y atesoran recuerdos de  otras épocas... El tiempo parece haberse detenido  con algo de magia, la modernización de la gran  urbe se quedó afuera.  Uno puede  disfrutar allí, de una aquietada atmósfera teñida de paz y nostalgia.
Todavía se juega  al truco, se toma el vermú de la tarde, se discute de política y de fútbol de manera apasionada, también hay espacio para el silencio, y tal vez se escuche algún evocador rasguido de guitarra en los atardeceres...
Si ellos hablaran..., ¡Cuánto añoran!, ¡Cuántas historias, guardadas en su corazón, podrían contarnos!. Son los viejos bares de Buenos  Ares, herederos de los antiguos almacenes. Algunos conservan, en mayor o menor grado, los antiguos mostradores de estaño, las paredes revestidas con madera, las enormes heladeras de antes...
Los invito a recorrer la geografía porteña y entrar en estos  viejos bares de barrio: La Boca, Almagro, Balvanera,  Palermo, Villa Crespo, entre otros,  conservan estas reliquias
Ahora, entramos el bar El estaño de 1880 que fue un antiguo almacén, en  la esquina de Hernándarias y Aristóbulo del Valle, barrio de la Boca. Sus paredes están revestidas de cedro, y a su antiguo mostrador hundido por el tiempo y gastado por el uso, lo sostiene madera de barco.
También, compartimos un café en Balvanera. Allí está, salido de una postal del Buenos Aires de ayer, el despacho de los hermanos Cao,  en Independencia y Matéu. Sus paredes están totalmente revestidas de madera con estantes y cajones hasta el techo. Allí el tiempo parece haberse detenido, en la vidriera podemos ver la botella de Hesperidina al lado de la lavandina, y detrás de una estampa de la Virgen.
El almacén confitería el Miramar en el barrio de San Cristóbal, San Juan y Sarandí,se ha convertido en un bar histórico de Buenos Aires. Allí hay una costumbre que se hereda de generación en generación. Todavía, Los muchachos del barrio se reúnen  cada anochecer para hablar de fútbol y boxeo, como lo hacían sus padres y los padres de sus padres, como ellos quieren que mañana lo hagan sus hijos.
Podemos aún recorrer varios lugares más, como por ejemplo, el bar Villamil en Colegiales, el  tradicional bar El federal en Perú y Carlos Calvo
En cuánto a los viejos  mostradores de estaño, con barra sentarse, de  la época de su apogeo proviene la palabra “bar”. Es una heredera del vocablo  ingles "barrier" que significa precisamente barra, mostrador. El poeta de Buenos Aires, Raúl González Tuñon, los evocaba así en Saudade de los viejos estaños  (publicado en 1957):
         " .........................................   
    Y estos versos son como el epitafio
    para todos aquellos mostradores
                  de ese metal constante, curtido, manoseado,
en rancios almacenes tibios y abigarrados
que hoy yacen bajo inmensos inquilinatos grises
o vulgarmente transformáronse
en tistes bares a la moda yanqui,
terriblemente lácteos.”
Podríamos agregar que hoy también yacen bajo su epitafio otra especie casi extinguida, los antiguos bares lácteos.

Monumento a los Taxistas


Alrededor de 38.600 “techos amarillos” recorren a diario la Ciudad de Buenos Aires conducidos por personas que ofrecen un servicio de transporte público esencial y que, a partir de hoy, tienen su monumento en la plazoleta de la Avenida De los Italianos, en Puerto Madero.
En la actualidad hay al menos 70.000 taxistas porteños que trabajan entre 12 y 14 horas diarias, aunque sí sólo son choferes, la tarea se alarga para poder hacer una diferencia económica ya que por día abonan alrededor de $420 el alquiler del auto.
“Hay muchos prejuicios pero aquí hay de todo, como sucede en todos los oficios. Yo, por ejemplo, no escucho la radio que la gente piensa que los taxistas oímos. Más bien te diría que trato de poner música”, cuenta  Alejandro, más conocido como “el Gallego”, quien desempeña este oficio desde hace cuatro décadas.
Fundador junto a otros colegas de la parada de “Chacarita”, el hombre arrancó en este oficio cuando su papá, que compraba chatarras, adquirió un Chevrolet de 1940, con volante a la derecha, que era un taxi.
“En lugar de que lo desarme yo lo agarré y me puse a dar unas vueltas, no tenía necesidad pero me divertía. Durante estos 40 años hice otras cosas pero siempre volví al taxi porque te da mucha libertad. Es como el primer amor”, bromea “el Gallego”, que hoy tiene 70 años.
Osvaldo, compañero de parada de Alejandro y chofer desde inicios de los 70, tampoco escucha radio, sino que prefiere “poner un cd para relajar un poco porque uno anda sobre una selva de cemento”.
“No es que tenga vocación -repasa- pero este trabajo da una gran libertad. Yo trabajé en relación de dependencia y me daban bronca ciertas injusticias. Acá vos sos el dueño, tu propio jefe”.
Por su parte, José señala que “mucha gente, cuando le decís tu profesión, te mira como fracasado. Yo elegí ser taxista porque me gusta, me encanta andar en la calle, hablar con la gente. Es como el vendedor”.
Sin embargo, los tiempos cambiaron y también su relación con los clientes. “Antes había pasajeros que se sentaban adelante y vos ni le ponías el reloj. Ahora no tenés ni idea quién sube. Además, yo recuerdo que siempre uno iba hablando, en cambio hoy la gente está de mal humor y entonces o está en silencio o insulta”, dice “el Gallego”.
La profesión de taxista experimentó en los últimos años cambios en la modalidad de trabajo a partir de la introducción de las empresas de radiotaxis y la concentraciones de grandes flotas de vehículos en manos de empresarios.
El comienzo de la actividad de taxis en Buenos Aires data del siglo XIX, cuando se creó la primera ley de patentes para los carruajes de alquiler, en el año 1860.
La normativa, que permitió el emplazamiento del monumento, también menciona que el origen del término “tachero” proviene del francés Maurice Tachon`s, el primer fabricante de los relojes que llevaban impreso su nombre. Sin embargo, José sostiene que “este término deriva de que los antiguos relojes eran como un tacho”.
Cualquiera sea su origen, los choferes dicen sentirse más cómodos cuando los llaman “taxistas”. Incluso “el Gallego” sostiene que los “tacheros” son quienes desempeñan mal el oficio.
La imagen del taxista tuvo además un ícono en el imaginario popular de la mano de Rolando Rivas, aquel personaje de telenovela encarnado por Claudio Garcia Satur, en le década de los setenta.
“El tachero es el que no le para a la señora con un cochecito o a una persona con silla de ruedas, el que te afana con el viaje o el que te echa cuando llevás a un pasajero a Retiro”, ejemplifica.
Hasta 1967, los taxis que circulaban por la Ciudad podían estar pintados de cualquier color, pero ese año se dispuso una norma que indicaba que todos debían tener la carrocería pintada de negro en la mitad inferior y de amarillo en la superior.
El monumento, fue donado por el Sindicato de Peones de Taxis a la Ciudad de Buenos Aires que lo instaló en la plazoleta de la avenida de los Italianos y Macacha Güemes.
La escultura, realizada por el artista Fernando Pugliese con un polímero que simula bronce, representa a un taxista calvo y de bigotes acodado sobre el techo de un taxi del clásico modelo Siam Di Tella.
"Elegimos que el auto sea un Siam Di Tella porque fue el modelo de auto que marcó a los taxis porteños, y decidimos darle al taxista una impronta de canchero bien porteña, porque el taxista es eso, y es un poco filósofo y un poco psicólogo del pasajero también", agregó.
Antes de subir al siguiente viaje, “el Gallego” entrega una última anécdota: “Un día estaba volviendo a casa y paré en la estación a cargar gas, yo vivo en Tortuguitas y la estación estaba ahí nomás de la Panamericana y allí había una señora con dos chiquitos que nadie quería llevar porque iba para La Boca”.
“Entonces -evoca- yo ofrecí llevarla. Llegué más tarde a mi casa pero ¿sabés qué cena que me comí? Me sentía tan bien. Eso para mí es entender este trabajo como un servicio, y hay muchos compañeros que también laburan así”.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Relanzan Amargo Obrero


La dicotomía peronista en Argentina entre nacional y extranjero, popular y elitista, recuperada en los últimos años por el kirchnerismo, ha dado pie a la reaparición de una multitud de símbolos, a los que ahora se suma Amargo Obrero, el más peronista de todos los vermuts.
Este aperitivo, nacido en la ciudad de Rosario (centro del país) hace 125 años, se identificó desde un primer momento como "una bebida laburante (obrera), hecha por y para laburantes (trabajadores)" en contraposición a los cócteles dulces que preferían las clases argentinas más adineradas del momento.
"La dulzura es sinónimo de explotación laboral", podía leerse en uno de los primeros eslóganes de la bebida fabricada por Calatroni & Tacconi, quienes tomaron el rojo y negro del anarcosindicalismo para los colores originales de la etiqueta, a la que también añadieron el puño y la hoz comunista.
"El trago vistoso del hombre vigoroso", indicaba otro de sus anuncios y dejaba claro así que el público potencial de este aperitivo de casi 20 grados de graduación alcohólica era eminentemente masculino, tal y como es aún hoy en día, según confirmaron fuentes de la compañía.
Los vasos espumosos de Amargo Obrero mezclado con soda eran habituales en los bares en los que se reunían los trabajadores a la salida de las fábricas, un pasado dorado que hoy aspiran a recuperar los nuevos dueños de la marca, Cepas Argentinas.
"Representa la lucha por la dignidad, los afectos y los momentos compartidos. Su máximo esfuerzo está en defender la cultura nacional", dice la nueva campaña de prensa del vermut, con la que quieren relanzar el producto a escala nacional.
En sintonía con la corriente nacionalista actual, desde la empresa aseguran además que lo que distingue a este aperitivo de los demás es "su pasión por ser argentino".
Las juventudes kirchneristas han adoptado como propios símbolos distintivos de la época peronista, como los dos dedos en señal de victoria o El Eternauta, el protagonista de un cómic argentino de ciencia ficción, cuyo rostro original ha sido eclipsado por el del fallecido expresidente Néstor Kirchner, cuyos seguidores replican hasta la saciedad en paredes y muros porteños.
El renacer de los ideales peronistas ha devuelto al primer plano de la actualidad a pensadores y libros que fueron olvidados durante décadas, pero ha desatado en paralelo toda una fiebre comercial bajo el juego de palabras "Nac & pop" (nacional y popular).
Una cadena de comida rápida con ese nombre, bares temáticos presididos por gigantescas fotografías del expresidente Juan Domingo Perón y su segunda mujer, Eva Duarte, "Evita", e incluso tiendas por internet en las que se pueden adquirir "souvenirs" con imágenes de Kirchner y la presidenta Cristina Fernández han proliferado en los últimos años en el país suramericano.
En medio de los numerosos actos con los que se conmemoró el 60 aniversario del fallecimiento de Evita, Cristina Fernández anunció que el rostro de "la abanderada de los humildes" sustituirá a la del general Julio Argentino Roca en los billetes de cien pesos.
El deseo de poseer uno de ellos es tan grande, que los coleccionistas pagan más del doble de su valor por los primeros billetes con la cara de Eva Perón que se han puesto en circulación.
Contagiado por la fiebre peronista, Amargo Obrero aspira a "reivindicar los valores de la clase trabajadora" y romper el casi monopolio del fernet, la bebida estrella del momento.

martes, 13 de noviembre de 2012

MUÑECAS BRAVAS EN CHIVILCOY


La ciudad de Chivilcoy celebrará el Día Nacional del Tango con un show musical y un merecido homenaje al prolífico poeta Pascual Contursi, nacido en dicha ciudad el 18 de noviembre de 1888.
El día 15 de Diciembre se presentará el espectáculo “Muñecas Bravas” integrado por Gaby “La Voz Sensual del Tango”, Patricia Malanca, Geraldine Trenza Cobre y el maestro Norberto Vogel, al cual sumaremos el personal talento de Valeria Cotado que oficiará de anfitriona en la ciudad donde reside acompañada por el eximio guitarrista y compositor Eduardo Rotela. Este show ha sido presentado con gran éxito en distintos escenarios nacionales ya que conjuga talento, belleza, juventud y piezas musicales de todos los tiempos. El espectáculo sera ofrecido a las 21,30 hs en el Salón de Actos de la Escuela Normal, Av. J. L. Suárez 25.

Como complemento de la celebración se ha decidido homenajear a una personalidad del tango que Chivilcoy tiene entre sus hijos. Se trata del poeta, autor teatral y cantor Pascual Contursi que a principios del Siglo XX dejó páginas inolvidables en la historia de la música ciudadana argentina como “La cumparsita”, “Mi noche triste”, “El motivo”, “Ventanita de arrabal” y “Bandoneón arrabalero” entre tantos otros.
Dandy Producciones, productora liderada por Jose Valle, donará una plaqueta de estilo fileteado realizada por el afamado artista Pedro Araya, para colocar en algún lugar de la vía pública que las autoridades municipales dispongan.
 

PENSAMIENTO NACIONAL




El término “pensamiento” se vincula a la acción de “pensar”, definida como aquella actividad intelectual que intenta alcanzar la resolución de un problema. Siempre que nos refiramos a “pensamiento” o a “pensadores”, estaremos describiendo una actividad humana cuyo sustrato primordial se vincula estrechamente a la capacidad de dar respuesta a determinados interrogantes que nos presenta el medio histórico, social, político y cultural en determinado período histórico. Asimismo, hablamos de Pensamiento Nacional y no de Pensamiento Argentino, ya que el primero no implica únicamente un tipo de inscripción geográfica respecto a la producción intelectual, sino que además involucra un posicionamiento específico del intelectual y/o pensador en función del debate en torno al “problema nacional”. El Pensamiento Nacional aborda, desde diferentes perspectivas y ámbitos de acción, el debate sobre la nación cuya condición intrínseca implica problematizar y poner en cuestión, cuál es el camino más adecuado para alcanzar el desarrollo del país en el contexto de la división internacional del trabajo mundial.
El pensador brasileño Helio Jaguaribe, al referirse al término nación sostiene que dicho concepto incluye dos dimensiones básicas. Hay cuestiones objetivas que definen a una nación, como pueden ser las condiciones históricas, geográficas, culturales y sociales. El proceso de formación de una nación sólo se logra cuando existen vínculos de “Unidad de raza, de cultura y de territorio”.[2] Sobre el particular, el autor establece que: “El elemento cultural, comprendido en determinada época la cosmovisión básica de un pueblo, su lengua y demás medios de significación y comunicación, como el arte y el estilo, sus instituciones y su tecnología, es el principal factor de aglutinación nacional.” (Jaguaribe, 11). Jaguaribe sostiene que la nación no se consolida si dichas condiciones objetivas no son acompañadas de condiciones subjetivas, ya que: “Estas (las naciones) sólo se constituyen como tales cuando surge el proyecto político que aspira a fundarlas y mantenerlas. Las solidaridades objetivas son tópicas, por definición, y no implican el proyecto de su preservación. Es el proyecto de vida nacional lo que da a la nación su continuidad en el tiempo y su fisonomía propia, como sujeto e instrumento de acción política.” (Jaguaribe, 12). Estas condiciones objetivas son organizadas y promovidas a través de un proyecto político que surge como reflejo defensivo del pueblo, que por intermedio de su práctica cotidiana e histórica, intenta modificar la estructura subdesarrollada e inconclusa de un país determinado. El proyecto nacional en palabras de Jaguaribe: “Es suscitado por la necesidad sentida de una comunidad de construir y mantener en funcionamiento un mecanismo jurídico político que imprima efectos prácticos a su unidad social, cultural y geográfica.” La inexistencia de una nación en un país, lo conduce al subdesarrollo permanente y a la reproducción de la dependencia estructural que contempla la condena social de sus mayorías sociales. El debate sobre la nación tal como aclara Jaguaribe, se distancia de una interpretación meramente simbólica, folclórica, literaria o de biografía personal de algún dirigente y por el contrario, adquiere una dimensión material y estructural concreta que implica la posibilidad o la negación respecto a la existencia de nuestros países y sus comunidades ya que: “El nacionalismo, como se vio, no es imposición de nuestras particularidades, ni simple expresión de características nacionales. Es por el contrario, un medio para alcanzar un fin: el desarrollo” (Jaguaribe, 39). Cuando un grupo o conjunto social se organiza políticamente e intenta consolidar la nación, se habla de la existencia del “nacionalismo”. Dicho término, incluye la planificación del Proyecto Nacional que implica una respuesta teórica y conceptual a las demandas y a los anhelos de las organizaciones libres del pueblo. Asimismo, el nacionalismo involucra una práctica y una acción concreta de ejecución del Programa Nacional, experiencia sin la cual la comunidad no se realiza. Proyecto Nacional y práctica política, son los dos pilares sin los cuales no se consuma la nación y consecuentemente, el conjunto de actores que habitan su territorio. En esta misma línea argumentativa Juan José Hernández Arregui sostendrá que: “La conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberación”.En las naciones del Tercer Mundo el Pensamiento Nacional discute el fenómeno de la Dependencia, que es una condición económica, social, política y cultural estructural de nuestros países que impide la consumación de la nacionalidad y obstaculiza cualquier tipo de desarrollo independiente y sustentable en nuestros Estados. Por el contrario, el pensamiento y la producción intelectual cuya función es planificar, implementar y justificar el programa de la dependencia, es denominado como Pensamiento antinacional, colonial o neocolonial. En tanto nuestros países y sus Estados a lo largo de su historia posterior a la Independencia no alcanzaron la independencia plena, no hay Pensamiento Nacional en el sur de la tierra que no discuta de una u otra manera, el fenómeno de la dependencia al que haremos referencia a continuación.
Día del Pensamiento Nacional


“El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. 

Que no nos roben la alegría, nada grande se puede hacer con la tristeza." Hoy se conmemora, por Ley de la Nación, el Día del Pensamiento Nacional, en homenaje a don Arturo Jauretche, que nació el 13 de Noviembre de 1901, en Lincoln, provincia de Buenos Aires. Uno de los exponentes más altos del pensamiento y la acción política de lo nacional.

Don Arturo fue un verdadero militante de la causa nacional y popular. A su modo, desde la trinchera del pensamiento, de la polémica, militó para derribar las murallas invisibles de la tilinguería, esas que habían levantado entre amplios sectores sociales, décadas de una cultura y educación extranjerizante. Tenía altos ideales, pero sabía que la mejor manera de defenderlos era estudiar y prepararse para la batalla ideológica.

Publicó dieciséis libros, subproductos de su insobornable militancia con compilaciones de artículos y discusiones orales, de los cuales pueden contarse unos veinte.

Hábil polemista, gran maestro del panfleto, enseñó a “pensar en nacional”, dado que “lo nacional es lo universal visto por nosotros”, decía.

Su obra tuvo gran influencia en la nacionalización de los sectores medios, principalmente estudiantiles, en los `60 y `70, sobre todo con “Los profetas del odio”, “El medio pelo en la sociedad argentina” y el “Manual de zonceras argentinas”.

Su obra indaga, como pocos lo han conseguido hacer, el alma nacional como un verdadero baqueano que se ha metido en la geografía del argentino y ha sabido descubrir sus grandezas y sus miserias, sin hipocresías, para darles a ellas el lugar correspondiente, construyendo un verdadero mapa de nuestro ser nacional.

Corresponde entonces evocarlo a Jauretche en este día del pensamiento nacional, del que fuera su más elocuente paradigma. Por eso, cantemos con la banda de Los Piojos: “Yo le pido a San Jauretche que venga la buena leche”.